Mireia le gana a Hosszu el último pulso
Javier Villanueva
Tokio, 25 jul (EFE).- La española Mireia Belmonte y la húngara Katinka Hosszu protagonizaron este domingo en la final de los 400 estilos el que posiblemente será el último duelo en una cita olímpica.
Una final en la que ninguna de las dos consiguió subir al podio, pero en el que tanto Belmonte, cuarta, como Hosszu, quinta, volvieron a mostrar el carácter competitivo que las permitió protagonizar los últimos años de la natación europea.
Rivalidad que tuvo su máximo exponente en la piscina corta, donde la española y la magiar parecían competir en cada gran campeonato no sólo ya por cuál de las dos era capaz de lograr el mayor número de medallas, sino también por cuál afrontaba el programa más extenuante.
Pruebas y más pruebas que junto al paso de los años parecen haber comenzado a hacer mella tanto en una Mireia Belmonte, que cumplirá 31 años el próximo mes de noviembre, como en una Katinka Hosszu, que ya sumó los 32 el pasado mes de mayo.
Pero si ninguna de las dos parece haber llegado a estos Juegos de Tokio en el momento culminante de sus carreras, lo que no han perdido ninguna de las dos es la voracidad que siempre les ha identificado.
Tal y como demostraron este domingo en los cien metros finales de la prueba larga de estilos, en los que Mireia Belmonte y Katinka Hoszzu protagonizaron una emocionante lucha con la estadounidense Hali Flickinger por la medalla de bronce.
Una pelea en la que la húngara, que trataba de defender el título olímpico que conquistó hace cinco años en Río, partió con ventaja, tras iniciar los dos últimos largos con una diferencia de 93 centésimas sobre la norteamericana y de 1,7 segundos sobre la española.
Sin embargo, Hosszu que todavía pudo aguantar por delante de Flickinger y de Belmonte al virar los últimos 50 metros, no consiguió contener el empuje final ni de la española, ni de la estadounidense, que finalmente fue la que se hizo con la medalla de bronce.
Un desenlace que no pudo ocultar, pese a quedarse a tan sólo 23 centésimas del podio, la satisfacción en el rostro de una Mireia Belmonte que reconoció que si hace dos meses alguien le hubiera dicho que iba a concluir cuarta 'no se lo hubiera creído'.
Como tampoco lo hubiera creído Katinka Hosszu, que el pasado mes de mayo se proclamó campeona de Europa con una marca inferior a la que logró este domingo en Tokio y que hubiera permitido a la magiar subir al tercer escalón del podio.
Unas medallas olímpicas a las que por su edad y, sobre todo, por la exigencia vividas a lo largo de sus carreras tendrán muy difícil poder volver a aspirar en los Juegos de París 2024 tanto Hosszu como Belmonte, que hoy ganó el que puede ser su último pulso con la magiar.
SJOSTROM DEJA ATRÁS SU LESIÓN Y DEFENDERÁ SU TÍTULO
Si Mireia Belmonte y Katinka Hosszu han sido los nombres propios de la natación europea en los últimos años, la perspectiva no quedaría completa sin la presencia de la sueca Sarah Sjostrom, la otra gran reina de la natación continental.
Pese a ser más joven que la española y la magiar Sarah Sjostrom, que cumplirá 28 años el próximo mes de agosto, tampoco ha llegado en su mejor momento a la cita olímpica, tras sufrir el pasado mes de febrero un fractura en el codo derecho que le obligó a pasar por el quirófano.
De hecho, la nadadora sueca, ganadora de tres medallas en los pasados Juegos de Río, pareció por momentos que no se recuperaría para participar en Tokio y si lo hacía difícilmente podría competir en los 100 mariposa, prueba de las que es la vigente campeona olímpica, por las molestias que tenía al nadar en este estilo.
Pero Sjostrom como Belmonte o Hosszu es otra guerrera, tal y como demostró este domingo al lograr su pase a la final de los 100 mariposa con el cuarto mejor registro de todas las participantes al nadar en las semifinales en un tiempo de 56.40 segundos.
Un tiempo muy distante del récord del mundo -55.48- que posee la propia nadadora sueca, pero inimaginable hace cuatro meses, cuando Sarah Sjostrom regresó al agua tras su intervención.
PEATY ALCANZA LA FINAL SIN DESGASTARSE
Tampoco necesitó de sus mejores tiempos para acceder a la final de los 100 braza el británico Adam Peaty, el plusmarquista universal de la distancia, que logró el mejor tiempo de las semifinales con un tiempo de 57.63 segundos.
Peaty fue el único en bajar de los 58 segundos en la semifinales, una barrera que sí logró rebajar en las preliminares Arno Kaminga, tras firmar un crono de 57.80, que convierte al neerlandés en el máximo rival del británico, si es que alguien es capaz de plantar cara al imbatible Peaty. EFE
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