MSF denuncia el abandono de los inmigrantes en la frontera norte de Italia
Roma, 5 mar (EFE).- Muchos inmigrantes sobreviven en la frontera norte de Italia en su intento de cruzar a otros países de Europa 'abandonados' por las instituciones, denunció hoy Médicos Sin Fronteras (MSF), que ha documentado la situación.
Estas personas campan en los Alpes, entre ciudades como Bolzano, Trieste u Oulx, soportando las inclemencias del invierno, pero también en la localidad costera de Ventimiglia, en la frontera entre Francia e Italia y donde se les impide el paso desde hace años.
Las cifras son mucho más reducidas que hace algunos años pero eso --alega MSF en un comunicado-- no debe ocultar 'las humillaciones, la violencia, las dificultades y el acoso que padecen hombres, mujeres y niños' bloqueados en la frontera tras recorrer Italia hacia el norte o después de caminar la ruta de los Balcanes hacia occidente.
Ventimiglia, entre la ciudad italiana de Génova (norte) y la francesa de Niza (sur), conoce bien esta situación pues en 2015 cientos de inmigrantes quedaron bloqueados por la decisión de Francia de impedirles el paso.
A día de hoy, las personas que llegan malviven en sus calles, en edificios abandonados o en la playa, ya que el único centro que los acogía fue clausurado el pasado julio, denuncia la organización.
En la actualidad no hay ningún centro en el que recibirlos y solo cuentan con la ayuda de voluntarios y la caridad de algunos vecinos, algo que está viendo perjudicado por el coronavirus.
Por otro lado muchos inmigrantes buscan el modo de cruzar a Francia por los Alpes y MSF estima que en tres años más de 10.000 personas lo han hecho por Oulx, en el valle alpino de Susa.
La pandemia ha reducido estas cifras y en verano cruzaron las montañas al menos quinientos inmigrantes tras entrar en Italia por la ruta balcánica, muchos de ellos iraníes, afganos y norteafricanos que optaron por evitar la travesía por el Mediterráneo por Libia.
En su periplo por las montañas los inmigrantes reciben la ayuda de voluntarios de la zona, pues las temperaturas de unos 15 grados bajo cero suponen un riesgo para sus vidas.
También preocupa Bolzano, a unos treinta kilómetros de Austria, donde a mediados de diciembre se contaron 120 inmigrantes viviendo en sus gélidas calles. Llegaron a la ciudad con la esperanza de cruzar el paso del Brenero, pero está cerrado por la pandemia.
Por otro lado, muchos inmigrantes entran en Italia por el paso de Trieste, su enclave más oriental, después de recorrer los Balcanes y de pasar por Grecia, Serbia, Croacia y Eslovenia, en muchos casos a pie y sufriendo el maltrato de la policía.
MSF lamenta 'la ausencia casi total de instituciones estatales' que atiendan a estas personas y recuerda que es 'responsabilidad del Gobierno' adoptar políticas migratorias que garanticen su protección y aminoren su sufrimiento pues estas personas van a seguir llegando.
'Las condiciones de acogida inhumanas, la violencia y los abusos a manos de la policía, y los repetidos rechazos en las fronterizas no impiden que las personas sigan buscando una vida digna, sino que provocan sufrimiento', alerta.
La organización pide a Italia que ponga fin a 'los repetidos rechazos' de inmigrantes interceptados en la frontera eslovena y el respeto de la dignidad en el confín francés. EFE

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