MSF: Hay voluntad de destruir el sistema de salud en el conflicto de Tigray
Patricia Martínez
Nairobi, 15 mar (EFE).- Ambulancias tomadas por grupos armados, centros de salud destrozados y madres que ven morir a sus bebés pese a caminar durante horas en busca de asistencia médica son algunos de los casos documentados por los equipos de Médicos sin Fronteras (MSF) en la región etíope de Tigray.
Según un comunicado publicado hoy por esta ONG, de 106 instalaciones médicas visitadas de mediados de diciembre a principios de marzo, el 70 % habían sido saqueadas y solo un 13 % 'funcionaban con normalidad', lo que revela la dimensión de esta crisis en la que centros de salud se han convertido en objetivo de guerra.
'Ha existido una voluntad de destruir el sistema de salud, de destrozar su equipamiento, e incluso, de usar algunos de estos centros médicos como bases militares de actores armados', confirma a EFE María Hernández, coordinadora de proyecto en Axum y Adua.
'Uno de cada 5 establecimientos de salud visitados estaba ocupado por soldados. En algunos casos esta ocupación militar fue temporal mientras que en otros continúa', señala el comunicado, que detalla que soldados eritreos siguen utilizando el centro de salud de Mugulat (este de Tigray) como base de operaciones.
El hospital de Abiy Addi (centro) fue también tomado por fuerzas federales -para estabilizar a soldados heridos- hasta que el Ejército etíope decidió retirarse a principios de marzo, y poco a poco, se están restaurando servicios esenciales de emergencia y de maternidad de los que dependen medio millón de personas.
'Va a ser la primera noche que duerma bien', expresó en medio de la penumbra el conductor de una ambulancia en Abiy Addi tras entregársela una noche a un equipo de Médicos Sin Fronteras desplegado en la zona.
Cuando empezaron los ataques el pasado noviembre, este conductor decidió esconder su ambulancia en una zona remota -entre arbustos y protegida por árboles- a fin de evitar que fuera saqueada o que cayese en manos militares.
CRECIENTE INSEGURIDAD ALIMENTARIA
Además del nulo acceso a servicios de salud, dos de las consecuencias más preocupantes de este conflicto son la interrupción de las campañas de vacunación de rutina, lo que podría provocar en los próximos meses brotes, por ejemplo, de sarampión, así como una creciente inseguridad alimentaria.
'La situación alimentaria ya era inquietante antes del combate, que comenzó en época de cosecha y cuyos cultivos, además, habían sido dañados previamente por la plaga de langostas del desierto', explicó a EFE Kate Nolan, coordinadora de emergencia de MSF en el proyecto de Abyi Addi.
'La escala de necesidades es alarmante y la respuesta sobre el terreno continúa siendo extremadamente limitada', lamentó Nolan, quien recordó que pese a que en los principales ejes urbanos y carreteras ha comenzado una cierta distribución de alimentos, muchas zonas rurales todavía no han recibido ningún tipo de ayuda.
El primer ministro etíope y Nobel de la Paz, Abiy Ahmed, inició una campaña militar contra Tigray (norte) el pasado noviembre tras culpar al partido gobernante en esta región, el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT), de haber atacado bases federales.
Desde entonces, más de 60.000 etíopes han buscado refugio en el vecino Sudán, según el Comité Internacional de Rescate (IRC), y organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado posibles 'crímenes de lesa humanidad' tras la muerte de cientos de civiles en Tigray, entre otros, a manos de fuerzas eritreas. EFE
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