MSF lamenta acuerdo restrictivo de Pfizer para producir vacunas en Sudáfrica

Ginebra, 22 jul (EFE).- La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) lamentó hoy que el acuerdo para que la biofarmacéutica sudafricana Biovac fabrique la vacuna contra la covid de Pfizer limite la transferencia de tecnología y conocimiento que haría posible que esta vacuna pueda producirse de forma independiente en África.

“En lugar de eso, el acuerdo implica que Biovac seguirá siendo dependiente de la sustancia farmacológica procedente de las instalaciones europeas de Pfizer-BioNTech”, sostuvo MSF.

El consorcio formado por Pfizer y la alemana BioNTech desarrolló la tecnología ARN para la vacuna contra la covid-19, que estuvo entre las primeras que se empezó a utilizar a escala internacional para luchar contra la pandemia.

“Las regiones que han quedado relegadas en la carrera de la autosuficiencia de vacunas necesitan un acceso completo a todos los componentes de la producción de vacunas, desde los pasos iniciales pasando por el proceso de fabricación y empaquetado”, reclamó la organización.

En respuesta a la pandemia, MSF abrió varias operaciones específicas en países de América Latina, África, Asia y Oriente Medio, donde apoyó el mantenimiento de servicios esenciales en hospitales saturados por los enfermos infectados por el coronavirus y prestó ayuda a grupos vulnerables.

La entidad criticó que Pfizer haya optado por un acuerdo bilateral con Biovac, en lugar de compartir toda la información necesaria para la producción de su vacuna a través de un centro de transferencia de tecnología creado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Sudáfrica.

El acuerdo alcanzado contempla que la producción de Biovac servirá para abastecer a los países de la Unión Africana, que son más de medio centenar.

África vive actualmente el peor momento de la pandemia y Sudáfrica en particular afronta una tasa de mortalidad por covid-19 sin precedentes.

Solo el 1,6 % de la población africana ha sido vacunada, a pesar de que hasta el momento se han distribuido 3.500 millones de vacunas en el mundo, lo que sería suficiente –si la distribución global fuese equitativa- para que cerca de la mitad de la población mundial hubiese recibido al menos una dosis.

Según datos publicados este jueves por la OMS y la ONU, la desigualdad que persiste en la distribución de vacunas no solo tiene graves consecuencias humanas, sino también económicas.

Los economistas han estimado que si los países pobres tuviesen tasas de vacunación similares a los ricos, este año se podrían haber añadido 38.000 millones de dólares al producto global bruto. EFE

is/pi

20210722 https://www.diariolibre.com

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