Negociador jefe de oposición siria: 'Falta voluntad para solución política'
Manolo G. Moreno
Beirut, 10 mar (EFE).- El copresidente opositor del Comité Constitucional Sirio, Hadi al Bahra, denuncia en una entrevista con Efe una 'falta de voluntad internacional' para alcanzar una solución al conflicto en Siria y afirma que la única vía es un 'consenso' entre las potencias involucradas militarmente, como Rusia y EE.UU.
Junto a otro copresidente, que representa al Gobierno, Al Bahra lidera el Comité Constitucional formado por 150 miembros de la oposición, del régimen y de la sociedad civil, que desde hace más de un año dialogan en Ginebra con el fin de redactar una nueva Constitución para el país árabe, por ahora sin éxito alguno.
Según el negociador opositor, la actual Carta Magna concentra todo el poder en manos del presidente sirio, Bachar al Asad, por lo que aboga por un mecanismo más estricto para avanzar en las negociaciones para redactar un nuevo texto, en base a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de 2015, que estipula también la celebración de elecciones libres en Siria.
LAS POTENCIAS INTERNACIONALES
En una entrevista telefónica con Efe, afirma que hay 'una falta de voluntad internacional para alcanzar una solución política en Siria, cuya crisis se ha visto enredada en varios asuntos y conflictos regionales e internacionales', con intervenciones directas de Rusia, Irán, EE.UU. y Turquía, e indirectas de Israel.
'Estas fuerzas tienen en la mayor parte intereses y objetivos opuestos, y no es posible alcanzar un consenso internacional que lleve hacia una solución política seria sin el consenso de estas potencias, con Estados Unidos y Rusia a la cabeza', sentencia Al Bahra.
Agrega que 'todas estas potencias pueden pensar que el factor tiempo sirve a sus intereses y no tienen prisa por encontrar una solución política sostenible', pero el jefe negociador se pregunta: '¿Por cuánto tiempo la comunidad internacional se mantendrá en silencio y reacia a tomar pasos serios y coercitivos?'.
En la actualidad, las esperanzas se centran en el trabajo del Comité Constitucional, pero el mismo enviado de Naciones Unidas para Siria, Geir Pedersen, reconoció que no están avanzando al terminar la quinta ronda de negociaciones a finales del pasado enero.
SIN AVANCES
Al Bahra culpa al régimen de Al Asad de la falta de avances y asegura que Damasco 'evita comenzar la fase de redacción y quiere quedarse en el marco de las discusiones y preparación, como si estuviésemos en un foro para el diálogo sobre un país en condiciones normales'.
Convencido de que la clave en cualquier diálogo es la 'voluntad y buenas intenciones de ambas partes', defiende que el Gobierno sirio todavía cree en la posibilidad de llegar a una solución militar y, por ello, trata de'prolongar el trabajo' de los equipos negociadores 'sin que haya un resultado positivo'.
Para avanzar, Al Bahra afirma que ha pedido a todos los participantes desarrollar un método que obligue a llegar a conclusiones en la escritura de la Carta Magna y que establezca un calendario estricto, con rondas de tres semanas seguidas y parones de solo siete días.
Por ahora, se negocia por separado la agenda de cada sesión que se produce, desvela el opositor, que anteriormente presidía la Coalición Nacional Siria, principal alianza opositora en el exilio.
LA FUTURA IMPLEMENTACIÓN
Insiste en que la posterior implementación de la Carta Magna es 'igual' de importante que su contenido, ya que el actual texto respalda legalmente la concentración de todos los poderes en manos del jefe de Estado.
Por ejemplo, actualmente Al Asad es el encargado de nombrar a todo el gabinete, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, es quien concluye los tratados y acuerdos, tiene autoridad para disolver el Parlamento, nominar a los jueces del Tribunal Supremo y también legisla antes de enviar los proyectos de ley al Hemiciclo.
'Con todos estos poderes, el presidente de la República no es responsable de sus acciones mientras lleva a cabo sus deberes excepto en caso de alta traición', señala Al Bahra, al detallar que, al no haber separación de poderes, el máximo órgano judicial no puede 'supervisar la implementación de la Constitución'.
Así las cosas, el copresidente del Comité Constitucional cree que la única solución 'sostenible' pasa por una nueva Carta Magna que garantice la implementación de la misma. EFE

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