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Nigeria pone a su Policía en alerta roja tras la muerte del general iraní

Abuya, 6 ene (EFE).- La Policía de Nigeria ha decretado el estatus de 'alerta roja nacional' por las posibles consecuencias del reciente asesinato del general iraní Qasem Soleimaní, en un país en el que las autoridades y la comunidad chií local -que tiene lazos con el país persa- tuvieron fuertes conflictos durante 2019.

La orden implica que las fuerzas de seguridad permanecerán en estado de 'máxima vigilancia' para proteger 'vidas' y 'propiedades' materiales 'a lo ancho de la nación', según transmitieron las Fuerzas de Policía de Nigeria en un comunicado emitido a última hora de este domingo.

A tal efecto, habrá 'despliegues especiales', tanto de policía normal como de agentes encubiertos, para garantizar la 'seguridad de ciudadanos y extranjeros' y, 'especialmente', de los diplomáticos presentes en el país.

Si bien la Policía no dio detalles concretos sobre las potenciales amenazas más allá de relacionarlas directamente con el asesinato de Soleimaní, Nigeria vivió en 2019 importantes conflictos entre la comunidad chií local, las fuerzas de seguridad y las autoridades políticas.

La situación se recrudeció a raíz de unas protestas convocadas en julio pasado por miembros del chií Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés) para exigir la liberación de su líder, Sheik Zakzaky, detenido desde finales de 2015 a pesar de que una orden judicial posterior determinó su liberación.

El IMN, que comparte estrechos lazos con Irán y actualmente está ilegalizado, es la organización chií más importante de esta populosa nación del África Oriental de mayoría musulmana en el norte -pero predominantemente de la rama suní- y cristiana y animista en el sur.

Las protestas de los chiíes de 2019 se tornaron violentas y dejaron más de una docena de muertos, con críticas a las autoridades de Nigeria por la dureza de la actuación contra los manifestantes.

No era, sin embargo, la primera vez que incidentes como estos ocurrían.

En las manifestaciones y choques con la Policía que precedieron a la detención de Zakzaky en 2015, alrededor de 350 chiíes murieron en solo tres días en su feudo noroccidental de Zaria.

La represión, a manos del Ejército nigeriano, fue criticada por organizaciones pro derechos humanos como Human Rights Watch (HRW).

Tras las protestas de 2019, el Gobierno del presidente Muhammadu Buhari declaró proscrito al IMN, calificando sus actividades de 'actos de terrorismo'.

La decisión levantó una gran preocupación en el país, ya que se temía que desembocara en una mayor radicalización de sus partidarios.

Era una situación que recordaba a lo que ya había sucedido una década atrás con el grupo yihadista Boko Haram, que aún actúa en el norte del país.

El IMN, sin embargo, dejó las calles y prometió contestar el veto, que consideran inconstitucional, por la vía judicial.

Se calcula que los chiíes nigerianos suman unos tres millones de fieles -cifra que, según los analistas, está estimada a la baja- y con frecuencia se enfrentan a la mayoría suní, a la que pertenece el presidente Buhari. EFE

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