Nuevos bombardeos causan cinco muertos y el cierre del yacimietno de Al Fil
Trípoli, 27 nov (EFE).- Al menos cinco milicianos de las fuerzas afines al gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) murieron anoche y varios más resultaron heridos en nuevos combates con las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país, informaron hoy fuentes militares.
Las bajas se produjeron en una jornada de intensos bombardeos que alcanzaron incluso el yacimiento petrolero de Al Fil, próximo a la capital, y que obligaron a que se interrumpiera la producción, calculada en unos 70.000 barriles diarios, informó la Compañía Nacional de Petróleo Libia (NOC) en un comunicado.
Según la nota, firmada por el presidente de la NOC, Mustafa Sanallah 'los ataques aéreos afectaron tanto a las instalaciones exteriores como a una zona interior destinada a acoger a los trabajadores de la compañía, La producción ha sido interrumpida y no se recuperará hasta que cesen los ataques y se retiren todos los efectivos militares', advirtió.
En Bengasi, capital del este de Libia y del gobierno tutelado por Hafter, fuentes militares argumentaron que el ataque se lanzó 'en respuesta a un intento de asalto por parte de grupos armados'.
Horas antes, milicias próximas al GNA habían anunciado que controlaban Al Fil y difundido a través de las redes sociales fotografías en las que se les podía ver a las puertas del yacimiento, esencial para la supervivencia energética de la capital
Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
En la actualidad está dividida en dos gobiernos: el de Trípoli, aliado de la poderosa ciudad-estado de Misrata y reconocido por la comunidad internacional, y el que tutela Hafter, un exmiembro de la cúpula gadafista que fue reclutado en la pasada década de los ochenta por la CIA y trasladado a Estados Unidos, donde adquirió la nacionalidad y se convirtió en el principal opositor en el exilio.
Desde abril pasado, las tropas de Hafter asedian Trípoli con el objeto de conquistar la capital, única parte del país, junto a Misrata, que escapa a su control.
La ofensiva ha causado ya cerca de 1.500 muertos, más de 10.000 heridos y obligado a más de 100.000 personas a convertirse en desplazados internos.
La producción de petróleo en Libia alcanzaba los 1,8 millones de barriles diarios en tiempos de Al Gadafi, una cifra que en la actualidad se ha reducido a la mitad. EFE
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