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Organismo contra la tortura investiga muerte de un joven en protestas de Sfax

Túnez, 10 nov (EFE).- La Autoridad Nacional para la Prevención de la Tortura (INPT) se comprometió hoy a abrir una investigación sobre las circunstancia de la muerte de un joven durante las protestas que tienen lugar en la localidad de Agareb contra la reapertura de un vertedero cerrado en 2019 por decisión judicial, y que el gobierno pretende recuperar para resolver la crisis de las basuras que asfixia al puerto industrial de Sfax, segunda ciudad del país.

La localidad fue este miércoles escenarios de una marcha pacífica después de que el lunes la Policía empleara gases lacrimógenos y otras medidas violentas para desalojar a los vecinos, que se habían atrincherado tras barricadas y neumáticos ardiendo.

Según los testigos, el joven murió a causa de las inhalaciones de gas, una versión que refutó el martes el Ministerio de Interior, que aseguró que pereció en el hospital a causa de una enfermedad.

Mourad Turki, portavoz de los tribunales de Sfax, señaló, por su parte, que el informe del médico forense no halló rastro de violencia física en el cuerpo de la víctima, identificada como Abderrazek Lachab, y certificó que la causa del óbito fue una obstrucción coronaria.

En este contexto, la INPT instó a las autoridades judiciales a cargo del caso a acelerar las investigaciones y determinar las responsabilidades con el fin de evitar la impunidad.

Asimismo, pidió al Ejecutivo 'no recurrir más a los viejos enfoques en el tratamiento de las manifestaciones populares, en particular la intervención masiva de la policía sin fiscalización, el uso de artefactos no convencionales e inadecuados para el entorno o contexto, a las detenciones colectivas y a las violaciones de los derechos fundamentales de los detenidos garantizados por la ley'.

'Las soluciones tradicionales de seguridad contra los movimientos populares no solo han demostrado su fracaso en el pasado, sino que han dejado graves consecuencias en la salud de los ciudadanos', apostilló.

NUEVAS PROTESTAS

En este ambiente de confrontación, decenas de residentes en Agareb marcharon este miércoles de forma pacífica por las calles y se concentraron frente al vertedero de El Guenna, tomado por decenas de agentes de paisano, policías y antidisturbios.

Allí, exigieron que se respete la decisión judicial de cierre de vertedero y se depuren responsabilidades por la represión del lunes antes de que la tensión rebrotara y estallaran nuevos disturbios en los que 17 personas resultaron heridas por inhalación de gases.

Residentes y activistas aseguran que la Sfax se halla al borde de una 'catástrofe ambiental' ya que la basura no se recoge desde hace 40 días y se acumula en las calles, atrayendo nubes de moscas, alrededor de las casas pero también hospitales y escuelas, en medio de un hedor insoportable.

E insiste en que el problema comenzó cuando las autoridades decidieron a finales de septiembre cerrar el vertedero situado en Agareb, el más importante de la zona, al parecer para evitar que se siguieran echando en él residuos tóxicos para los que no estaba habilitado.

A finales de octubre, la ministra de Medio Ambiente, Leila Chikhaoui, viajó a la ciudad y propuso que esos desechos tóxicos se trasladen a un vertedero temporal lejos de las áreas urbanas y residenciales en Sfax, una solución temporal a la que se opone la población, que quiere resultados definitivos.

UN PROBLEMA ARRAIGADO

Diversos informes locales e internacionales coinciden en que Túnez afronta un grave problema de residuos, ya que la mayor parte de las casi dos 2,5 millones de toneladas que produce se vierte en vertederos sin ser tratados, reciclados o incinerados.

El problema es mayor en las grandes ciudades como Sfax y la capital, que acogen a casi la mitad de la población de un país con 12 millones de habitantes.

Según un informe reciente del Banco Mundial, solo el 61 por ciento de los desechos en la capital se recolecta y la mayor parte de ellos termina en vertederos al aire libre.

En 2020 se desató, además, un escándalo de corrupción a causa de la llegada de cientos de contenedores con desechos enviados desde Italia, marcados como plástico para reciclaje industrial, pero que en realidad transportaban residuos domésticos mezclados y putrefactos, cuya importación está prohibida según la ley tunecina. EFE

jm/fp

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