Países africanos se comprometen a hacer frente al yihadismo en Mozambique

Maputo, 8 abr (EFE).- Los líderes de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC, por sus siglas en inglés) se comprometieron hoy, sin medidas concretas, a buscar una 'solución duradera' al conflicto yihadista que desde octubre de 2017 asola el norte de Mozambique.

En una cumbre extraordinaria celebrada en Maputo, esta organización, con sede en Botsuana y que agrupa a 16 naciones del sur de África, reiteró sus esfuerzos de recuperar la paz en la región y anunció el 'despliegue inmediato' de un equipo técnico en Mozambique, sin especificar sus composición.

'La SADC mantiene su compromiso de contribuir en los esfuerzos que buscan una paz y seguridad duradera, así como la reconciliación y el desarrollo de la República de Mozambique', aseguró esta institución en un comunicado al final de la reunión.

A su vez, anunció para el día 29 una segunda cumbre extraordinaria en la que participarán los mismos líderes que acudieron hoy a este encuentro, integrantes de la denominada 'doble troika' (dos órganos de pertenencia rotativa encargados de definir las decisiones de SADC): Mozambique, Malaui, Tanzania, Botsuana, Sudáfrica y Zimbabue.

La doble troika 'condenó de la manera más firme posible los ataques terroristas y afirmó que hechos tan atroces no pueden repetirse sin una respuesta regional proporcionada', dictaminaron los líderes del organismo, entre ellos el presidente mozambiqueño y anfitrión, Filipe Nyusi.

El detonante de esta cumbre fue el ataque perpetrado por yihadistas el pasado 24 de marzo en Palma, ciudad costera localizada en la región norteña de Cabo Delgado, donde además se desarrollan millonarios proyectos gasísticos capitaneados por la multinacional francesa Total.

En el ataque, que duró varios días, murieron decenas de personas -entre ellas al menos dos extranjeros- y unas 14.000 se han visto desplazadas, después de que un centenar de hombres armados asediaran la ciudad, decapitaran a civiles y emboscaran un convoy de 17 vehículos que intentaba llegar a la costa para huir por mar hasta Pemba, capital de Cabo Delgado a unos 250 kilómetros de Palma

'Estamos unidos como líderes para asegurar que nuestra región disfruta de paz y estabilidad', tuiteó desde Maputo el presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, quien además preside el Órgano de Política, Defensa, Seguridad y Cooperación de la SADC.

'Esa es la región que queremos para nosotros, nuestros hijos y las generaciones venideras. Como presidente del Órgano, me comprometo a trabajar junto a otros líderes para garantizar que la África austral que queremos se haga realidad', añadió Masisi.

'Actuaremos con urgencia para asegurar la paz en beneficio de nuestros ciudadanos', concordó vía Twitter el presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, pese a no revelar qué medidas han sido abordadas.

Nyusi confirmó este miércoles, justo dos semanas después del ataque, que Palma está bajo control del Ejército y que su gobierno está analizando con socios internacionales las necesidades de asistencia en la lucha contra el terrorismo.

UNOS 670.000 DESPLAZADOS

Según la ONU, unos 670.000 mozambiqueños ya han sido desplazados de sus casas en el norte de Cabo Delgado desde que en 2017 empezó su campaña violenta un grupo conocido localmente como Al Shabab, pese a que no guarda relación con la organización homónima yihadista de Somalia.

Desde 2019, un derrotado Estado Islámico (EI) en Irak y Siria se atribuye algunos de estos ataques, como el del pasado día 24, uno de los más sangrientos y en el que los atacantes han demostrado una mayor coordinación hasta la fecha.

Sin embargo, analistas aseguran que se trata ante todo de una insurgencia local -con lazos débiles con EI- y a la que, sobre todo, se han adherido muyaidines mozambiqueños, que provechan para justificar sus acciones la pobreza, el analfabetismo y la alta tasa de desempleo a la que, desde hace décadas, somete el Gobierno de Maputo a la región de Cabo Delgado.

'Mientras los líderes de la SADC evalúan hoy la terrible situación en Cabo Delgado y deciden posibles intervenciones, les pedimos que cualquier respuesta tenga en cuenta las necesidades inmediatas y la seguridad de los niños', urgió en un comunicado la ONG Save The Children.

'Los niños están siendo un objetivo en este conflicto. Están siendo asesinados, secuestrados y obligados a dejar atrás sus hogares y seguridad', continuó la organización, un día después de que un párroco de la diócesis de Pemba advirtiera de que había evidencia de que niños estaban siendo entrenados y adoctrinados por los yihadistas.

Desde 2017, Al Shabab ha causado más de 2.740 muertos, entre ellos más de 1.360 civiles, según las últimas cifras del Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED). EFE

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