×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
General

Parlamento de Tobruk pospone una semana la sesión para aprobar el gobierno

El principal escollo parecen ser los propuestos para dirigir los ministerios de Asuntos Exteriores, Mohamed Siala, y de Planificación, Tahar Jihimi, exmiembros de la dictadura derrocada que siguen fieles a la figura de Al Gadafi.

Expandir imagen
Parlamento de Tobruk pospone una semana la sesión para aprobar el gobierno
Decenas de personas celebran el quinto aniversario del inicio de la llamada "Revolución del 17 de febrero" en Trípoli, Libia, hoy, 17 de febrero de 2016. (EFE/STRINGER)

TRÍPOLI. El Parlamento libio de Tobruk aceptó hoy la petición del presidente del Consejo presidencial designado por la ONU, Mohamad Fayez al Serraj, de posponer una semana la sesión para la aprobación del nuevo gobierno de unidad nacional.

El requerimiento de Al Serraj se debe a que dos de los candidatos a ministro han rechazado el ofrecimiento del presidente en protesta por la inclusión en el gabinete de antiguos miembros del derrocado régimen de Muamar al Gadafi, indican medios locales.

“La Cámara de Tobruk le ha indicado, no obstante, que tiene hasta el sábado para presentar el nuevo gabinete, que deberá entregar con el currículum vitae de los candidatos y sus méritos para el puesto”, explicó el diario local Libya Herald.

Según ese medio, que cita fuentes anónimas de la referida asamblea, la sesión de aceptación se celebraría el 23 de febrero y probablemente se votará a cada candidato, en vez del gabinete en conjunto.

El Parlamento ha advertido, además, a Al Serraj -que se encuentra en El Cairo- de que si vuelve a fracasar en su intento, tanto el Consejo Presidencial designado por la ONU como el Acuerdo Político Libio que permitió su formación, quedarán invalidados.

El principal escollo parecen ser los propuestos para dirigir los ministerios de Asuntos Exteriores, Mohamed Siala, y de Planificación, Tahar Jihimi, exmiembros de la dictadura derrocada que siguen fieles a la figura de Al Gadafi.

Fuentes oficiales en Trípoli han confirmado a Efe que los bienes de Siala fueron protegidos en la época del Consejo de Transición que gestionó el país tras la muerte del tirano mientras que Jihiani está acusado de corrupción

Su designación causó que Mohamad Ben Yues, propuesto para dirigir el ministerio de Asuntos de la Familia, Mártires, Heridos y Desaparecidos, fuera el primero en rechazar el puesto como medida de protesta por la inclusión de “asociados del antiguo régimen”.

Junto a la renuncia de Ben Yues, arroja sombras sobre el futuro del gabinete el rechazo de dos de los nueve miembros del Consejo Presidencial, que se negaron a rubricar la composición propuesta en Sjirat.

Omar al Asuad alegó que “la lista fue impuesta sin presentar la mínima información sobre los candidatos” y denunció que “existen personas en el seno de ese consejo que pretender construir el país, pero hay otras que piensan al contrario y tienen otros objetivos personales”.

Ali al Qatrani, el vicepresidente del Consejo y representante de la facción en el Parlamento de Tobruk que defiende los intereses del controvertido general y jefe del Ejército regular, Jalifa Hafter, que ya se opuso al primer gabinete, denunció que supone una supuesta conspiración del islamismo moderado para hacerse con el poder.

Las potencias que intervinieron militarmente en la caída de Al Gadafi, como la ONU y los países vecinos habían urgido a las autoridades libias a aceptar lo antes posible el gabinete y acabar así con la división y la amenaza radical que desestabiliza la nación desde hace meses.

El conflicto político entre Trípoli y Tobruk ha propiciado que en el último año los yihadistas hayan consolidado posiciones y ampliado el territorio bajo control, que ahora incluye la ciudad costera de Sirte y barrios en Bengasi.

A principios de enero lanzaron, además, una ofensiva contra los importantes puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, que a duras penas fue repelida por la milicia privada que los defiende.