Podoroska, el arte de no mirar a la historia
Luis Miguel Pascual
París, 6 oct (EFE).- Desde las semifinales de Roland Garros se puede visualizar bien la historia del tenis argentino, pero el vértigo puede llevarte a despeñarte. La argentina Nadia Podoroska, la quinta mujer de su país que alcanza el penúltimo escalón del Grand Slam de tierra batida, prefiere bajar la vista.
Con ese credo, trabajado con un preparador mental, la tenista de Rosario ha pasado de no haber ganado un partido en un Grand Slam a romper todas las barreras y situarse entre las cuatro mejores de la edición de 2020. Al menos.
'En ningún momento me pensé que podía llegar lejos, he afrontado cada partido, centrándome en lo que estoy haciendo bien para poder seguir por esa senda', repite una y otra vez la jugadora de 23 años, que pasará del puesto 131 a entrar en el 'top-50'.
Podoroska no se impresionó por el escenario, la imponente pista Philippe Chatrier, prácticamente vacía de público por las restricciones que provoca la COVID-19.
'Es cierto que en el calentamiento me emocioné un poco, era la primera vez que entraba en esa cancha y me vino a la mente todo lo que estoy haciendo, la alegría de estar ahí. Pero enseguida me centré en lo mío', aseguró
No hay manera de sacarle de esa filosofía. ¿Estás viviendo un cuento de hadas? 'A lo único que puedo agarrarme es a hacer lo que vengo haciendo, tengo que calmar mi cabeza. Si lo logro, el resultado va a ser positivo', señaló.
Podoroska es ya la primera jugadora procedente de la fase previa que alcanza las semifinales de Roland Garros y la tercera que lo logra en un grande. Es la primera argentina en semifinales de París en 16 años y la quinta que lo consigue.
¿Eres consciente de que estás haciendo historia? 'Las estadísticas son más para las de afuera, yo trato de hacerlo lo mejor posible más allá de la historia. Lo mejor de esta semana es que estoy disfrutando de esta experiencia, tratando de guardar en la retina estos momentos y estas emociones por las que he trabajado tanto', subrayó.
Baja la mirada al suelo, tímida, con la melena suelta, una media sonrisa que esconde más miedo que gracia, algo abrumada por el momento, deseando que la prensa internacional acabe de preguntar en inglés, un idioma en el que sale de su zona de confort.
Solo se ilumina su mirada cuando le recuerdan que desde hace años viene confesando un sueño, el de ser número uno del mundo. 'Lo vuelvo a decir, los sueños no cambian', aseguró.
Los de ella están ahora empezando a convertirse en verdad, tras una travesía del desierto que le situó al borde del abismo, a punto de dejarlo todo porque las lesiones le impedían entrar en la rueda de victorias y partidos que es el tenis moderno.
¿Qué pasó en 2020?. 'El trabajo que viene haciendo hace mucho, lo responsable que es en la parte de tenis, en la parte física', responde su entrenador, Juan Pablo Guzmán, sorprendido, sin embargo, de la calma con la que está afrontando todo lo que le pasa en París.
'Lo que más me sorprende es lo tranquila que está, dentro y fuera de la cancha, lo que está disfrutando de estas situaciones que para cualquiera serían difíciles y ella las está afrontando bien', asegura el técnico afincado en Alicante, la ciudad de la costa mediterránea española donde se ha trasladado también la jugadora.
Allí, recuerda Gurzmán, afinaron su tenis e, incluso, le hicieron una raqueta a medida, porque a la joven tenista le gusta jugar con una muy pesada y las marcas no tenían una que se le ajustara bien.
La receta debió ser la buena. Podoroska ha sumado 43 victorias esta temporada, 22 en tierra batida y 13 consecutivas, pero nada comparable con la aventura que está viviendo en París.
'Todas las experiencias están siendo nuevas, voy a estar entre las 100 del mundo, es la primera vez que juego en la Chatrier, la primera vez contra una 'top-10',...', afirmó la rosarina.
'Pero bueno, yo me centro en lo que tengo que hacer. Nada más. Ya veremos más adelante', señaló.
Su entrenador, que tampoco termina de creerse el fenómeno, asegura que no la visualiza ganando el torneo, pero que tampoco la veía llegando hasta aquí. 'A partir de ahora todo es posible', dijo. EFE
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