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Puerto de Beirut, hasta las fotos de recuerdo hablan de destrucción

Isaac J. Martín

Beirut, 10 ago (EFE).- En el largo paseo marítimo que recorre Beirut, libaneses y turistas solían hacer numerosas paradas para sacar fotografías, pero eso ahora ha cambiado: la explosión que devastó el puerto de la capital el 4 de agosto hace que hasta los selfis hablen de la 'destrucción' y la añoranza de lo que fue un día esta ciudad mediterránea.

'Me duele mucho ver esta escena, de verdad esta vez Beirut está llorando. Se fue lo más bonito de ella, su economía, su belleza...', afirma a Efe Mounzer, de 34 años, que ha venido expresamente para ver por primera vez cómo ha quedado el puerto tras la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

Mounzer observa ese nuevo panorama para los libaneses y los visitantes, que paran sus coches en el arcén de la carretera para sacar fotografías de la devastación.

Uno de ellos es Nabil, que ha ido con un amigo para capturar la escena, que se amplía hasta los edificios de la periferia, cuyas infraestructuras se han venido abajo en algunos casos.

Desde la carretera, se ve el almacén en el que explotó el cargamento de 2.750 toneladas de nitrato de amonio que llevaban seis años almacenadas en el puerto, el principal del Líbano, donde ahora hay barcos volcados y otras instalaciones destrozadas.

'Hemos venido, mi amigo y yo, para sacar fotos y ver la destrucción que sufre Beirut. Sacamos fotos pensando que son normales, pero no son normales para nada, nos sentimos como si estuviéramos en un campo de batalla', dice al terminar de hacerse un selfi y sacar una panorámica con su teléfono.

'Es un sentimiento que no se puede describir, es muy feo, a lo mejor pongo una sonrisa en las fotos, pero por dentro se sienten puñaladas, no sé hasta cuándo podremos aguantar esta situación', añade.

La deflagración ha dejado hasta el momento 160 muertos y 6.000 heridos, según el último recuento oficial del Ministerio de Salud, después de que el Ejército libanés haya dado por concluida la primera fase de las labores de búsqueda de supervivientes y este lunes haya anunciado la recuperación de cinco cadáveres.

Una veintena de personas continúa desaparecida desde la explosión, según el departamento de Salud.

'A lo mejor todavía hay muertos' entre los escombros, señala Nabil, tras sacar esas fotografías que no son simples recuerdos.

'Al final son sólo fotos, pero detrás de todo hay mucho significado y sentimientos', agrega.

Además de los fallecidos y heridos, 300.000 personas se han quedado sin hogar en la mayoría de los barrios de los alrededores del puerto, donde se concentraba gran parte de la población de una capital asomada al mar Mediterráneo.

Pese a la catástrofe, Mounzer tiene 'esperanza' en que después de esto 'haya un Líbano mejor', que resurgirá de las cenizas 'por la resistencia de su pueblo'.

La explosión del puerto es la mayor catástrofe que sacude al Líbano desde la guerra civil (1975-1990) y la ofensiva que Israel lanzó contra el grupo chií Hizbulá en 2006, que también tuvo como objetivo partes de Beirut. Pero la destrucción no fue tan extendida. EFE

ijm-ar/fc/acm

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