¿Quiénes son las milicias proiraníes que quieren entrar al Parlamento iraquí?
Carles Grau Sivera
El Cairo, 6 oct (EFE).- Pese a su baja popularidad, las milicias proiraníes compiten en las elecciones del próximo domingo en Irak con la intención de incrementar su presencia e influencia en el Parlamento, aunque las sanciones de Estados Unidos que pesan sobre algunos de estos grupos supondrían un problema para el futuro Gobierno de Bagdad.
La mayoría de estas milicias operan bajo el paraguas de la agrupación progubernamental Multitud Popular, compuesta por milicias principalmente chiíes que jugaron un papel importante en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que controló amplias zonas del norte, centro y oeste de Irak entre 2014 y 2017.
Su contribución en esa batalla hizo que la Multitud Popular se integrara de facto en las Fuerzas Armadas iraquíes, dotando a las milicias de legitimidad. Además, las más poderosas, apoyadas y financiadas por Irán, han establecido sus partidos políticos que, aseguran, no tienen nada que ver con su componente militar.
A pesar de que las leyes iraquíes prohíben explícitamente que cualquier persona o grupo perteneciente a las Fuerzas Armadas se presente a unos comicios o que participe en el proceso político, las milicias compiten el día 10 para hacerse con escaños en el Parlamento.
SANCIONADAS POR ESTADOS UNIDOS
Algunos de los principales grupos proiraníes que se presentan a las elecciones, como Kataib Hizbulá (KH) o Asaib Ahl al Haq (AAH) están bajo sanciones y han sido catalogados como organizaciones terroristas por Estados Unidos, lo que puede representar un problema para Irak en el caso de que entren al Legislativo, como apunta a Efe el analista especializado en milicias del Washington Institute, Hamdi Malik.
'Washington quiere ser capaz de hablar con diferentes grupos dentro de Irak, aunque no sea de manera directa. Si alguno está sancionado o designado como terrorista será mucho más difícil tener alguna interacción con ellos', señala el experto.
Las relaciones con el aliado norteamericano se tensaron después de que EE.UU. asesinara al general iraní Qasem Soleimaní y al número dos de la Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, en un ataque selectivo con dron en la capital iraquí a principios de 2020.
Después de ese incidente y a modo de represalia, las milicias proiraníes atacaron con drones y cohetes instalaciones diplomáticas y militares de EE.UU. en suelo iraquí y este tipo de ataques se han venido repitiendo de forma más o menos frecuente desde entonces.
RIVALIDADES Y DISPUTAS INTERNAS
Tras la muerte de Soleimaní y Al Mohandes las disputas entre las milicias han aumentado porque ambos fallecidos ejercieron un importante papel conciliador 'en la guerra y en la política' y dejaron 'un vacío' en el liderazgo de los grupos armados proiraníes, señala el analista.
Como resultado, en estas elecciones, KH se presenta por primera vez por separado con su brazo político, Hoqouq, que competirá con el bloque Fatah, del que antes formaba parte y que es la segunda fuerza más votada en el Parlamento.
Fatah, liderado por la poderosa milicia proiraní Badr e integrado también por el principal rival de KH, Asaib Ahl al Haq, se dispone a ganar el mayor número de votos entre los grupos chiíes que se caracterizan por un profundo sentimiento antiamericano y antisionista, y que se hacen llamar 'resistencia'.
ARMAS ELECTORALES
El analista consultado por Efe considera que el éxito casi garantizado en las elecciones no depende de la popularidad de estas milicias sino del 'pavor' que han sembrado entre activistas y voces críticas, que temen ser secuestrados, torturados o incluso asesinados por estos grupos, acusados de este tipo de crímenes.
Malik prevé además un 'gran boicot de la mayoría silenciosa' de los ciudadanos, lo cual hará que estas milicias obtengan más representación en el Parlamento, puesto que sus seguidores 'devotos' irán a votar por los partidos proiraníes.
Una de las estrategias utilizadas para ganar votos fue el anuncio el pasado mes por parte de la Multitud Popular de reintegrar a 30.000 excombatientes, una medida que potencialmente garantiza el apoyo de las familias de estos milicianos que volverán a cobrar un salario de la organización paramilitar.
Aparte de los incentivos y coacciones, tener armas permite a las milicias 'controlar el sistema', afirma el experto, que advierte que estas podrían presionar a las autoridades o incluso al poder judicial para manipular los comicios de una manera 'sutil'. EFE
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