Raquel González pone una marcha más: 'Lo he apostado todo por Tokio'

Barcelona, 21 jul (EFE).- La atleta catalana Raquel González, que representará a España en 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos, no quiere ponerse 'límites' en Japón y piensa en las medallas después de haber 'apostado todo por Tokio'.

'Las medallas es en lo que pensamos cada día y en lo que soñamos. Luego competimos evidentemente con rivales muy duras. Estamos hablando de las mejores del mundo, que se preparan toda una vida para ese día, pero nosotros también pensamos así', explicó la marchadora en una entrevista concedida a EFE.

Después de un vigésimo puesto en Río 2016 que le 'pesó', González (Mataró, 1989) decidió 'cambiar de vida profesional', se operó de la rodilla y se fue al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid para entrenar con 'un grupo de medallistas internacionales'.

Ahora, a escasos días de volar a Tokio, la atleta está de vuelta en el CAR de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) para adaptarse a las condiciones de calor y humedad de la ciudad japonesa de Sapporo, sede de la competición de marcha.

'La primera semana de entrenamientos (en Barcelona) fue más dura, pero enseguida nos adaptamos y están yendo muy bien', cuenta González justo antes de someterse a una sesión especial para medir los niveles de ácido láctico.

La catalana saltará al asfalto japonés 'con el aliciente y la motivación de poder ser la mejor', un propósito que implica olvidar las condiciones extrañas que van a rodear esta cita olímpica a causa de la pandemia de la COVID-19.

'No pienso en las restricciones, pienso en la competición. Salimos de España pensando en que vamos a estar confinados en la habitación y que solo nos van a dejar salir a entrenar', cuenta, mentalizada de que 'la prioridad va a ser entrenar, comer y dormir'.

González relativiza la situación al considerar que 'la vida de cuarentena es similar a la de un deportista de élite', pero concede que el público en las gradas 'se va a echar muchísimo de menos', porque, apunta, 'llegar a un estadio olímpico, entrar y que todo aquello vibre es una sensación que no se puede pagar con dinero'.

'Nuestro gran público va a estar en la distancia, en nuestra cabeza. Hay que pensar en nuestra familia, en nuestros amigos, en toda la gente que nos apoya desde España. Cualquier pequeño mensaje que nos envía la gente que nos sigue. Y a pie de pista estará el equipo técnico que tenemos allí', se consuela.

Otra de las preocupaciones de la catalana es el equipaje que la acompañará en sus segundos Juegos Olímpicos, aunque tiene claro lo que no puede faltar en la mochila de lo 'imprescindible': las zapatillas, la equipación y su comida, el arroz y el jamón, un producto que siempre lleva consigo cuando compite.

'Por si acaso a veces tenemos algún problema, porque hay países que cocinan con más salsas', sonríe González, que volará la próxima semana para competir el 6 de agosto en unos nuevos Juegos, la 'gran oportunidad del deportista'.

'Son un sueño desde pequeña y evidentemente llevamos toda una vida preparándonos para ese momento', sentencia la marchadora, convencida de sus posibilidades de éxito. EFE

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