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Rijeka promete seguridad a los turistas para relanzarse como Capital Cultural

Vesna Bernardic

Zagreb, 15 jun (EFE).- La ciudad croata de Rijeka intenta relanzarse como Capital Cultural europea tras la parálisis causada por la COVID-19, con un programa con menos presupuesto y menos turistas extranjeros, que apuesta por artistas y público local, y promete seguridad y protección ante el coronavirus para los visitantes.

'El verano en Rijeka será divertido y rico en programas culturales', asegura a Efe Ivan Sarar, jefe del Departamento de Cultura de la ciudad, que este 2020 comparte con la irlandesa Galway la capitalidad cultural de Europa.

Las autoridades de la tercera ciudad más grande de Croacia, con 130.000 habitantes, aseguran que, pese a las difíciles circunstancias, Rijeka sigue siendo un atractivo y seguro destino de vacaciones para este verano.

MENOS PRESUPUESTO

'También los turistas extranjeros podrán disfrutar de una serie de programas que se organizarán en las plazas, especialmente en Exportdrvo, el antiguo almacén portuario convertido en centro cultural', explica Sarar, que promete 'muchos conciertos, teatro y una gran exposición'.

Debido a la pandemia, el presupuesto de la capitalidad se ha reducido un 50 %, hasta 4,6 millones de euros.

Sarar sostiene que pese a ese recorte 'Rijeka resaltará por su rica oferta cultural'.

En agosto se inaugurará la exposición 'Fiume Fantastica', en referencia al nombre italiano de Rijeka, que repasa 150 años de la historia de la ciudad adriática, que en los últimos 90 años perteneció a seis Estados diferentes.

A lo largo de su turbulento siglo XX, Rijeka formó parte del Imperio Austro-Húngaro, el Estado Libre de Rijeka, Italia, la Alemania nazi, Yugoslavia y, ahora, Croacia.

Esa historia -muchas veces traumática- y su carácter portuario, multicultural y abierto al mundo, es una de las características de la ciudad y que recoge una capitalidad cuyo lema es 'El puerto de la diversidad'.

ACENTO EN LO LOCAL

Mientras el programa original preveía más de 650 eventos, con la participación de artistas de 55 países, el nuevo plan consta de 150 actividades, con artistas exclusivamente de Croacia.

Han sido eliminados los eventos más caros, entre ellos actuaciones de artistas internacionales.

'Comprendemos que este año pocos se atreverán a viajar, por mucho que Rijeka sea un destino seguro', indica Sarar, sobre la presencia de artistas internacionales.

El programa post COVID de Rijeka vive de artistas nacionales, de la participación de la población local y de la puesta en valor de infraestructuras que puedan usarse una vez terminada la capitalidad.

En el nuevo programa destacan conciertos de músicos croatas, de compañías de teatro del país y de actividades que impliquen a los municipios de los alrededores.

Se ha reanudado el programa 'Arte lungomare', que expone en los paseos marítimos obras de artistas contemporáneos de la zona, y también la 'Ola verde', una serie de innovadores y creativos programas ecológicos para promover la calidad de vida local.

MENOS EXTRANJEROS

Pese a la buena marcha de la desescalada en Croacia, donde los datos de la COVID han sido moderadamente bajos, con 106 muertos y 2.249 contagiados, las autoridades cuentan con que lleguen menos turistas de otros países, aunque los datos de principios de junio están siendo mejores de lo esperado.

Los medios informan de un elevado interés por la recientemente abierta conexión ferroviaria entre Praga y Rijeka, para la que la semana pasada se vendieron miles de billetes, por lo que se prevé aumentar la frecuencia sobre las tres semanales que funcionan ahora.

Las autoridades han prometido que todo el programa cultural se desarrollará aplicando medidas de seguridad como el uso de desinfectantes, la obligatoriedad de llevar mascarillas en espacios cerrados, limitar los aforos y establecer distancias de seguridad de 1,5 metros entre espectadores.

Croacia permite entrar ya sin restricciones a los residentes en diez países europeos, de los que provienen buena parte de los 21 millones de turistas extranjeros que visitaron el país el año pasado, atraídos especialmente por el turismo de sol y mar.

Pese a que se espera que la semana que viene se levanten las restricciones de viaje, con algunas excepciones, en toda la Unión Europea, Croacia calcula que este año recibirá como mucho un tercio de las visitas que tuvo en 2019.

El turismo supone un 20 % del PIB croata.

LA CULTURA CONTINÚA

Pese a los recortes, la caída de turistas y el resto de obstáculos que ha traído la pandemia, Sarar promete que todos los proyectos de infraestructuras seguirán adelante, en una ciudad que desde hace décadas no recibía inversiones culturales de importancia.

Así, seguirá la renovación como barrio cultural, con una biblioteca y varios museos, de un antiguo complejo industrial, y continuará la restauración de palacios y monumentos de la Edad Media.

También se está reconstruyendo el 'Galeb' (Gaviota), el yate que perteneció a Josip Broz 'Tito', el líder comunista Yugoslavo, y que se espera sea en el futuro una gran atracción turística, en forma de un museo flotante con hotel y restaurante, que narre el convulso pasado de la ciudad.

CRÍTICAS DE LA DERECHA

Los planes de las autoridades de Rijeka, gobernada por fuerzas de izquierdas desde que Croacia se creó como estado en 1991, han sido criticado por el Gobierno central, dirigido por el conservador Andrej Plenkovic.

Desde la derecha se acusa al Ayuntamiento de glorificar la dictadura comunista con proyectos como el de Galeb. Ni el primer ministro Plenkovic ni la entonces presidenta del país, la también conservadora Kolinda Grabar-Kitarovic, acudieron el pasado febrero a la inauguración oficial de Rijeka como Capital Cultural.EFE

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