Shiraishi: El espíritu de todos mis seguidores me han empujado hasta la meta
Redacción deportes, 11 feb (EFE).- El navegante japonés de 53 años, Kojiro Shiraishi, que ha entrado hoy en la historia de la Vendée Globe al ser el primer navegante asiático y de su país en completar la Vendée Globe, ha indicado que, 'el trabajo duro y la pasión de muchas personas puestas en el barco y el espíritu' de sus seguidores le han 'empujado hasta la meta'.
Ya en la pasada edición, 2016-2017, se convertía en el primer japonés en tomar parte en la Vendée Globe aunque en esa ocasión no pudo completar el recorrido al romper el mástil al sur de Sudáfrica. Había estado 30 años luchando por poder participar y se conjuró para volver en esta edición.
Nacido el 8 de mayo de 1967 en Kamakura, una ciudad costera al Sur de Tokio, estudió en el instituto de ingeniería náutica de Misaki. Su trabajo de fin de carrera fue como tripulante de un barco de pesca de atún hasta Hawaii.
'No se nos permitió tocar tierra antes de llenar la bodega. Tardamos tres meses en pescar 50 toneladas de atún y nos autorizaron a ir a Hawaii tres días,antes de regresar en el mismo barco a Japón. ¡Fue una escuela dura, muy dura y estricta que me convirtió en el hombre que soy ahora!'.
Pero el espaldarazo hacia la navegación oceánica lo dio cuando conoció, con 18 años, al navegante japonés Yukoh Tada, que el ganador en la clase Open 50 de la primera edición de la BOC Challenge (precedente de la Vendée Globe) 1982-1983 y que era su ídolo. Fue su maestro y mentor hasta que se suicidó en 1991 en Sídney después de retirarse de la BOC Challenge de ese año. Tenia 61 años.
Esto le marcó desde entonces y todos su barcos se han llamado 'Spirit of Yukoh' (Espíritu de Yukoh) en honor a él aunque esta edición el nombre de 'DMG Mori' lo ha tenido que llevar porque esta multinacional japonesa de maquinaria industrial ha sido su patrocinador principal, aunque el nombre de Yukoh estaba en el espejo de popa del barco.
Es sus dos salidas de la prueba ha llevado la vestimenta de samurái y la katana (espada samurái). Seguidor de la cultura Zen y practicante del Iaido, el arte marcial ancestral japonés, que se practica con una espada y que lleva siempre en el barco, así como un pequeño santuario.
Como no habla ni francés ni inglés, cuenta con inseparable traductor, su jefe de prensa Stoha Kanda, siempre responde con una sonrisa. 'Si fuera un pez sería una Orca porque siempre sonríen, parecen estar orientadas a la familia y pueden viajar fácilmente por los océanos de todo el mundo'.
Su mayor temor, como navegante solitario en una prueba tan dura como la Vendée Globe, 'es no tener la fuerza mental necesaria para ser un verdadero 'solitario'', asegura.
'Terminar la Vendée Globe ha sido mi sueño desde hace cuatro años, cuando tuve que retirarme de la regata y desviarme, con el mástil roto, a Sudáfrica a bordo del Spirit of Yukoh', indica.
'Mi mayor orgullo ha sido terminar y demostrar a todos los que me siguen que he podido ser el primer patrón asiático en terminar esta carrera'.
En esta edición de la Vendée Globe, dos cadenas de televisión japonesas han retransmitido la carrera. 'He hecho muchas entrevistas en vivo y he querido mostrar a los japoneses lo grandiosa que es esta prueba. Solo quiero hacer felices a todos los que me rodean y con lo que estoy haciendo. Este es el objetivo de mi vida', ha concretado.
Ha dispuesto de un IMOCA con 'foils' (alerones) de última generación, un diseño VPLP botado en septiembre de 2019, gemelo del 'Charal' de Jérémie Beyou. Se entrenó en Lorient con el legendario Roland Jourdain siguiendo sus evoluciones.
Aunque en su momento pasó desapercibido, con 26 años, en 1993, se convirtió, en ese momento, en el navegante más joven de la historia la completar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas ni asistencias (en 176 días y 46.115 km recorridos).
En 2008 batía el Récord mundial del cruce del Pacífico con Lionel Lemonchois en el Maxi Catamaran 'Gitana 13'. En la edición de la Velix 5 Océanos 2006-2007 fue segundo en su clase con el 'Spirit of Yukoh'
Dice que su mejor cualidad personal es, 'Sonreír siempre'. 'A veces es difícil, pero trato de sonreír todo el tiempo incluso en momentos difíciles. Encuentro que las sonrisas son contagiosas y la gente se junta alrededor de las personas que más sonríen'.
'Mi punto débil es el mareo. Incluso después de 30 años navegando, todavía no sé cómo puedo superarlo, aunque cuando llevo unos días navegando lo supero en parte', reconoció. EFE
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