Simonsen y el espíritu de Francia 84
Anxo Lamela
Copenhague, 16 jun (EFE).- No hay precedente en la historia de la selección danesa de un drama como el vivido el sábado en Parken por el desplome de Christian Eriksen. Pero la 'Dinamita roja' ya se ha recuperado antes de la traumática experiencia de perder a su mejor jugador en el primer partido de una fase final.
Fue hace 37 años, en la Eurocopa de Francia, en su debut en un gran torneo, la primera aparición en los grandes escenarios de una selección que maravilló en México 86 y situó a Dinamarca en el mapa del fútbol internacional.
La llegada del alemán Sepp Piontek en 1979 coincidió con la profesionalización del fútbol en Dinamarca. Él fue quien empezó a construir un equipo competitivo, que sorprendió en la clasificación dejando fuera a Inglaterra con un histórico triunfo en Wembley (0-1), con gol de penalti de Simonsen.
El único ganador danés del Balón de Oro (1977) llevaba años en la élite del fútbol europeo, primero en el Borussia Mönchengladbach y luego en el Barcelona. A Francia 84 llegó ya con 31, pero era todavía la estrella indiscutible del equipo.
En el partido inaugural contra Francia, un minuto antes del descanso, Simonsen se rompió una pierna en un choque con Yvon Le Roux, un golpe que heló las gradas del Parque de los Príncipes de París, como los gritos del jugador, y que dio paso al silencio y luego a los aplausos, mientras era retirado en camilla.
La Eurocopa se acabó ahí para Simonsen. Y su carrera al máximo nivel. Jugó veinte minutos contra Alemania Federal en México, en un partido ya decidido, pero fue más un homenaje que otra cosa.
'Fue una conmoción para todo el equipo, pero luego se produjo una reacción. 'Debemos arreglárnoslas sin él. Se lo haremos más fácil en el hospital si lo hacemos bien', se dijeron los jugadores', recordaba Piontek en el documental 'Og det var Danmark' (Danish Dynamite, 2008).
Hasta grabaron en un vídeo un tema para animarlo ('Una canción en honor a Allan'), mientras estaba ingresado en un hospital de Aarhus (oeste de Dinamarca) y que fue reproducido en televisión.
Cuatro días después, Dinamarca arrasó a Yugoslavia (5-0), un equipo al que nunca antes había derrotado. Y una semana más tarde de la lesión de Simonsen, se enfrentó a Bélgica, el mismo rival que mañana, en el estadio De la Meinau de Estrasburgo.
A Dinamarca le bastaba un empate. Bélgica, subcampeona en 1980 y liderada por Pfaff, Scifo y Ceulemans, tenía que ganar. En un partido durísimo, los belgas se pusieron 2 a 0. Pero acabaron sucumbiendo a un vendaval, coronado por Preben Elkjær Larsen.
Las semifinales fueron la última parada para Dinamarca que, como ocurriría dos años después, chocaron contra España. Esta vez en la ronda de penaltis, por un fallo del propio Elkjær. Pero la 'Dinamita roja' ya había dejado su sello en un gran torneo. Y superado la desgracia de perder a su mejor jugador en el primer partido.
Ocho años más tarde, Dinamarca quedó campeona de Europa, su único título, mientras una tragedia ocurría fuera del campo. Kim Vilfort, uno de sus mejores hombres, tuvo que ausentarse de la concentración varias veces por el empeoramiento del estado de salud de su hija, enferma de leucemia y que moriría poco después del torneo.
Aunque Eriksen no ha llegado al nivel de excelencia que alcanzó Simonsen en sus mejores días, su importancia en la selección actual es si cabe mayor. El ahora jugador del Inter llevó a su equipo a Rusia 2018 con una clasificación memorable (11 goles, 3 asistencias). Y mantiene su liderazgo en el juego.
Dinamarca era entonces un equipo sin historia, no como ahora. Y si bien había llegado a esta Eurocopa en una gran racha y como uno de los aspirantes a dar la sorpresa, su dependencia de Eriksen es grande y le faltan jugadores del calibre de Søren Lerby, Frank Arnesen, Elkjær o el entonces jovencísimo Michael Laudrup.
Pero lo que sí han demostrado los daneses es un gran espíritu colectivo y una unión que, aunque no se ha plasmado en ninguna canción de homenaje, puede ayudarle a revivir el espíritu de Francia 84 mañana en su estadio. EFE
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