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SPD busca ratificar una cúpula más crítica, sin romper la 'groko' de Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 5 dic (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) se propone ratificar una presidencia más crítica, emanada del voto de sus bases, aunque sin romper la gran coalición con la canciller alemana, Angela Merkel, pese a los imperativos de su corriente más izquierdista.

'Hemos logrado un compromiso que va en la dirección correcta', declaró hoy Norbert Walter-Borjans, quien previsiblemente será refrendado como copresidente en el congreso federal que abre mañana esa formación en Berlín.

Abandonar la 'groko' -como se llama la gran coalición- no es 'un objetivo en sí mismo', afirmó Saskia Esken, su compañera en la nueva dirección colegiada.

El dúo entre Walter-Borjans y Esken se impuso en la consulta entre las bases frente a la candidatura oficialista del ministro de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz. Su campaña se basó en el compromiso de hacer valer la cláusula de revisión del pacto de coalición en la mitad de la legislatura; es decir, ahora.

Su victoria fue contra pronóstico, aunque no del todo sorprendente. Scholz representa la austeridad presupuestaria -el dogma del 'déficit cero'-. Ese dogma se topa con la base electoral clásica del SPD, que reclama inversiones de la potencia económica europea y una política más orientada hacia la justicia social.

Al susto inicial que supuso esa victoria entre el aparato, su grupo parlamentario y algunos históricos del partido, siguieron dos reuniones -martes y jueves- de la ejecutiva y la nueva jefatura designada, en las que se consensuó una moción conjunta para ir al congreso. Es decir, el 'compromiso'.

CAMBIO CLIMÁTICO Y SALARIO MÍNIMO

Tres son los puntos que la nueva presidencia colegiada quiere plantear al bloque conservador de Merkel: una lucha más decidida contra el cambio climático, la puesta en marcha de un ambicioso plan de inversiones y la subida del salario mínimo interprofesional.

Pero no se habla ya de 'revisar' en su conjunto el pacto de Gobierno, sino de 'evaluar' lo logrado hasta ahora, a la luz de la situación actual, no de la existente al abrirse la legislatura.

Cumplir con los compromisos contra el cambio climático es ya el objetivo prioritario del Ejecutivo de Merkel. Pero el plan de choque presentado hace unas semanas fue tachado de insuficiente por expertos y oposición, especialmente Los Verdes, formación emergente y principal captador del electorado que abandonó el SPD.

El SPD reclama mayor ambición en el desarrollo de las energías renovables y una revisión del calendario previsto para el abandono del carbón -el Gobierno prevé el adiós definitivo a esta fuente de energía para 2038-.

El punto esencial de la moción es la subida del salario mínimo interprofesional, actualmente en 9,19 euros la hora, para quedar en los 12 euros. La implantación de ese mínimo se acordó en la anterior legislatura y se consideró entonces el gran logro del SPD en ese mandato.

Esa conquista ayudó a 'convencer' al SPD para reeditar la alianza con Merkel tras las elecciones generales de 2017. Los socialdemócratas estaban determinados a pasar a la oposición, en medio de la sacudida dejada por sus pésimos resultados. Finalmente se resignaron a otra 'groko' para evitar nuevas elecciones.

LA RUPTURA PIERDE FUELLE

'Dentro del Gobierno tenemos más capacidad de maniobrar que fuera', ha afirmado estos días el líder de las Juventudes del partido -los Jusos-, Kevin Kühnert. Su organización pujó por el dúo de Walter-Borjans y Esken y llegó a hacer campaña por que el congreso federal sirviera para finiquitar a la 'groko'.

Kühnert, que se postula para una de las vicepresidencias del partido, se ha sumado ahora a los que rebajaron el tono, para disgusto del ala más izquierdista. Varios de sus representantes defenderán una moción ante el congreso destinada a forzar un voto sobre la permanencia en la coalición.

Los intentos por calmar las aguas de la nueva presidencia colegiada, del aparato e incluso del eterno rebelde que es Kühnert discurren en paralelo a los pronósticos entre los medios sobre las perspectivas existentes, en caso de un fin prematuro de la 'groko'.

Se considera que a una ruptura no seguiría sí o sí el fin inmediato de la legislatura. Merkel podría gobernar en minoría hasta, al menos, finales de 2020, con los presupuestos de ese ejercicio ya aprobados. El fin regular de su cuarto y último mandato, tras el que piensa retirarse, es 2021.

VOLVER AL ÁREA DEL 30 %

La nueva presidencia pretende infundir ánimos a sus filas y se marca el objetivo de regresar a la zona del 30 % electoral para 2020. Es decir, los resultados electorales que obtenían en los años 80, hasta escalar al 40,9 % en la primera victoria electoral de Gerhard Schröder -1998-, y que ahora se vislumbran como muy lejanos.

En 2017 cayeron al 20,5 %, su mínimo histórico a escala nacional. Desde entonces han ido de derrumbe en derrumbe, en sucesivas regionales. Los sondeos le calculan un 14 % en caso de convocarse generales anticipadas. EFE

gc/jam/si

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