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Sudáfrica vuelve a tener apagones programados en medio de la pandemia

Johannesburgo, 10 jul (EFE).- Sudáfrica, uno de los países más azotados del mundo por la pandemia de COVID-19 actualmente, vuelve a sufrir hoy cortes de luz programados debido a la incapacidad de la endeudada empresa estatal Eskom, que gestiona casi la totalidad de la red, de atender la demanda generada en medio de una ola de frío.

Los cortes rotatorios están afectando ya a miles de sudafricanos y, aunque por el momento solo se confirmaron apagones para este viernes, no se descarta que se prolonguen durante todo el fin de semana.

El motivo, según transmitió este viernes la gigantesca compañía estatal en un comunicado, son las 'averías' en muchas de sus instalaciones a causa de los picos de demanda eléctrica en unas jornadas en las que buena parte de Sudáfrica enfrenta una ola de frío del invierno austral.

El fenómeno de los apagones programados, conocido como 'load shedding' ('quitarse carga', en inglés), se repite habitualmente en Sudáfrica desde hace años como única medida posible para evitar el colapso total de la red al aumentar la demanda.

Esta es la primera vez, sin embargo, que Eskom recurre a los cortes selectivos desde que se declaró la pandemia de COVID-19, que tiene a Sudáfrica como uno de los países más infectados del mundo.

Con 238.339 contagios y 3.720 muertes, Sudáfrica es ya el quinto país del mundo con más casos activos y, con mucha diferencia, el país de África más golpeado por el coronavirus.

Los apagones, pese a ser comunes, son un grave inconveniente para la vida cotidiana de los sudafricanos y dañan la economía más desarrollada de África, especialmente en etapas en las que se han llegado a repetir intermitentemente durante varias semanas.

Eskom, que tiene casi un siglo de trayectoria y es una de las empresas eléctricas más grandes del mundo, controla alrededor de un 90 % de la red sudafricana y depende en gran medida del carbón.

Pese a su papel estratégico, la compañía atraviesa desde hace años una profunda crisis, motivada por años de mala gestión y corrupción.

A ello se suman también problemas como la falta de soluciones frente al aumento progresivo de la demanda eléctrica, las dificultades para el cobro efectivo del servicio y las anticuadas infraestructuras con las que cuenta la compañía.

El Gobierno de Sudáfrica anunció a comienzos de 2019 un plan para dividir la compañía en tres entidades más pequeñas como única vía para sacarla de la crisis, pero la iniciativa nunca se materializó. EFE

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