Sudán desarmará a la población civil tras la violencia tribal con 30 muertos
Jartum, 11 may (EFE).- El Gobierno sudanés autorizó este lunes a los diferentes estados del país a formar una fuerza militar para desarmar a los civiles sin licencia de armas, después de la oleada de violencia tribal que en los últimos días causó 30 muertos y decenas de heridos en el este y oeste del país.
La decisión, tomada por el Comité Supremo para la Recolección de Armas y Vehículos No Regulados forma parte de un paquete de medidas que también incluye la prohibición del uso de motocicletas en los estados fronterizos y la confiscación de todos los vehículos todoterreno.
'Las decisiones del comité también incluyen proporcionar dispositivos de detección y perros policía para buscar armas ocultadas por los ciudadanos en todos los estados”, dijo en un comunicado el portavoz del comité, Abdelhadi Abdulá Ozman.
En la última semana, unas 30 personas fallecieron en enfrentamientos entre la tribu árabe Rozeigat y la africana Falata en el sur de Darfur (oeste); mientras que otro incidente similar entre la árabe Beni Amer y la africana Nuba causó tres muertos y 79 heridos en Kassala (este), en la frontera con Eritrea.
El subcomandante de las Fuerzas de Apoyo Rápido, Abd al Rahim Doglo, que fue enviado a Darfur del Sur con 300 vehículos, dijo este lunes en un comunicado que sus tropas se desplegaron en la zona afectada, arrestaron a decenas de personas y devolvieron a sus dueños unas 20.000 cabezas de ganado que habían sido robadas.
Por su parte, el jefe de Operaciones del Ejército, Jaled al Shami, se trasladó este lunes a la provincia de Kassala al frente de un amplio dispositivo de seguridad, tres días después de los choques tribales en esa área.
CONFLICTOS TRIBALES
En Darfur, la tribu Rozeigat se dedica al pastoreo, posee una gran cantidad de ganado y a veces entra en las tierras de los agricultores de la tribu Falata, causando de tanto en tanto conflictos tribales a pesar del acuerdo que las dos partes llegaron a un acuerdo de paz tras otro brote de violencia hace tres años.
En el caso de Kassala, Beni Amer es una tribu grande con importantes territorios que se extienden hasta Eritrea, mientras que los Nuba son una tribu recién llegada a la zona procedente del sur del país, por lo que el grupo más poderoso le acusa de ocupar su zona.
El último estallido de envergadura se produjo el año pasado, cuando un choque causó decenas de muertos en ambos bandos y llevó a la rúbrica de un pacto de paz, que quedó finalmente en jaque con la violencia del fin de semana.
En muchos estados sudaneses, especialmente en los orientales fronterizos con Eritrea y Etiopía, y la región occidental de Darfur, que sufrió una guerra civil desde 2003, es común que la población tenga armas en sus casas, una lacra que podría estar exacerbando la violencia entre tribus. EFE
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