Sudán recurre a árabes del Golfo para afrontar su crisis económica y política

El Cairo, 8 abr (EFE).- El jefe del Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatah al Burhan, concluyó hoy una visita oficial a Catar, después de que su gobierno haya pedido anteriormente el apoyo de otros países del golfo Pérsico para hacer frente a la grave crisis económica en la que está inmerso.

Al Burhan, que encabeza el principal órgano de gobierno transitorio, afirmó hoy en Doha que Sudán busca la ayuda de Catar para afrontar la profunda crisis económica y política, que se agudizó tras el derrocamiento del dictador Omar al Bashir hace dos años.

En una rueda de prensa televisada, Al Burhan aseguró por otra parte que solicitó a Doha que continúe su papel mediador en el conflicto de Darfur, en el oeste de Sudán, donde más de 130 personas han muerto en enfrentamientos tribales en los últimos seis días.

Deseó que 'Sudán vuelva a la comunidad internacional y al mapa de la economía mundial' y, para ello, Jartum está 'recabando apoyo para la conferencia (de donantes) de París', convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, para el próximo mes de mayo con el fin de ayudar a la transición política en el país africano.

Al Burhan, que llegó ayer a Doha, se reunió con el emir de Catar, Tamim bin Hamad, y con los principales empresarios del país, a quienes pidió aumentar sus inversiones en Sudán, según la agencia oficial de noticias, QNA.

'Sudán está adecuando sus leyes económicas y de inversión para facilitar los procedimientos para los inversores extranjeros (...) hay grandes oportunidades de inversión en Sudán, y esperamos que atraigan a empresarios e inversores de Catar', apuntó.

Su visita a Catar se produce tras la del primer ministro sudanés, Abdallá Hamdok, a Arabia Saudí a mediados de marzo, también en busca de apoyo para aliviar la grave crisis económica y avanzar así en el proceso de transición democrática.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) habían prometido ayuda de unos 3.000 millones de dólares a la transición tras la caída de Al Bashir, en abril de 2019, pero se desconoce la cantidad entregada hasta ahora, según medios del golfo Pérsico.

Sudán dio comienzo a la transición en agosto de 2019, tras un pacto entre civiles y militares para repartirse el poder, al que recientemente se han sumado grupos rebeldes que han dejado las armas, pero no ha alcanzado aún ni la paz ni la estabilidad.

La economía es lo que más preocupa a las autoridades: con una inflación por encima del 300 %, Jartum intenta acabar con el aislamiento internacional tras la retirada en diciembre de 2020 de Sudán de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo de Estados Unidos.

Esa decisión de Washington eliminó todas las restricciones al comercio, a las exportaciones y a las inversiones estadounidenses en Sudán, que estuvo sometido a sanciones desde los años 90, además de abrir la puerta a los organismos de crédito internacionales. EFE

20210408 https://www.diariolibre.com

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