Trípoli recupera el agua tras una semana sin suministro por chantaje
Trípoli, 15 abr (EFE).- El agua corriente comenzó a retornar hoy a Trípoli y las áreas del noroeste de Libia tras una de semana de interrupción del suministro a causa de la acción de una milicia armada, informó hoy la Autoridad del Río Hecho por el hombre, una institución creada por el derrocado y asesinado dictador Muamar al Gadafi para llevar agua del mar al desierto.
En un comunicado difundido a través de las redes sociales, insistió que el agua es un bien esencia y debe quedar al margen de la guerra que desde hace un lustro libran el llamado Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, sostenido por la ONU en Trípoli, y las fuerzas bajo el mando del controvertido mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este y hombre fuerte del país.
'El suministro de agua debe alejarse de cualquier disputa o demanda y no deben usarse como una herramienta para obtener ganancias personales', afirmó la autoridad.
Trípoli y el resto de grandes y pequeñas poblaciones del oeste de Libia estaban sin agua corriente desde que el pasado lunes un grupo de hombres armados irrumpieran en la central hídrica de Sherif y obligaran a los operarios a cerrar las válvulas para obligar al GNA a poner en libertad a uno de los hermanos de su líder, que había sido detenido.
El pasado día trece, la milicia, a la que el GNA vinculaba a las fuerzas enemigas, aceptó reanudar el flujo de forma temporal si las autoridades aceptaban negociar la excarcelación del miliciano.
En los últimos años, grupos armados sin adscripción, liderados por señores de la guerra locales, han interrumpido de la misma forma el suministro de petróleo en el oeste del país para tratar de chantajear al GNA, y en particular para lograr el pago atrasado de sus servicios.
La capital atraviesa desde el pasado fin de semana por la fase más severa e inhumana del asedio a la que le somete las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido del este y hombre fuerte del país, privada de agua pero también de gas y de electricidad, con combates diarios y el riesgo de contagio del COVID-19.
El controvertido oficial, que cuenta con el apoyo de Rusia, Arabia Saudí, Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, lanzó su ofensiva el 4 de abril, con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en Trípoli para tratar de revitalizar el exangüe proceso de paz, en un mensaje diáfano a la comunidad internacional y al GNA, al que apoyan Turquía, Italia y Catar.
Desde entonces, la larga guerra civil ha devenido en el primer conflicto multinacional totalmente privatizado de la historia contemporánea, dominado por el pulso entre Rusia y Turquía y librado por decenas de milicias locales y grupos de mercenarios extranjeros.
Las combates han segado la vida de cerca de 1.700 personas -más de 150 de ellas esta semana-, alrededor de 17.000 han sufrido heridas y más de 200.000 se han visto obligados a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos en una guerra que libran también mercenarios rusos, sudaneses, chadianos y sirios, entre otros. EFE

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