Turquía frente a la polémica del genocidio armenio
EMBARGADA HASTA DESPUÉS DEL DISCURSO DE BIDEN DE HOY SÁBADO
Estambul, 24 abr (EFE).- La decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de utilizar la palabra 'genocidio' para las masacres de armenios en el Imperio otomano en 1915 ha intensificado las tensiones con Turquía, que se niega de forma vehemente a emplear este término.
Pero también dentro de la propia Turquía hay desde hace años una fuerte polémica sobre los hechos históricos que llevaron a la casi total desaparición de la población armenia de Anatolia.
A finales del siglo XIX vivían en el Imperio Otomano varios millones de armenios, unos dos millones de ellos en el territorio de la Turquía actual, mientras que hoy no quedan más que unos 50.000, la gran mayoría de ellos en Estambul.
Según diversas fuentes históricas, el genocidio costó la vida en 1915 y 1917 a entre uno y 1,5 millones de personas de esta etnia, pero Turquía considera estas cifras exageradas y recuerda que, también hubo matanzas de la población turca a manos de milicias armenias.
La acción se inscribe en el contexto de la I Guerra Mundial, durante la que tropas otomanas luchaban en el este del país contra las del Imperio ruso, que recibían apoyo de milicias armenias locales, deseosas de crear un territorio autónomo o independiente.
El Gobierno otomano creía que una mayoría de población armenia en la frontera rusa siempre significaría un flanco vulnerable y ordenó deportar a la totalidad de la población a Siria, entonces parte del Imperio otomano, para alejarla del foco del conflicto.
Pero la mayor parte de los deportados murieron por el camino, bien asesinados por soldados otomanos o mercenarios kurdos, bien por hambre o enfermedades.
La falta de alimentos exterminó a prácticamente todos los que llegaron vivos a los campos de concentración en Deir ez Zor, en la actual frontera sirio-iraquí, y en 1919, un tribunal militar otomano sentenció y ejecutó a tres responsables de las masacres.
Tras crearse la República turca en 1923, los armenios supervivientes obtuvieron un estatus oficial como minoría religiosa, con derecho a mantener colegios privados con educación en su idioma.
El Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan, primer ministro entre 2003 y 2014 y presidente desde entonces, facilitó durante sus primeros años el debate sobre el genocidio y la participación de armenios en la vida pública.
Así, los armenios turcos conmemoraron en 2010 por primera vez públicamente el genocidio, y la manifestación anual del 24 de abril ha sido en los últimos años una de las pocas citas públicas permitidas, cuando ya se prohibían otras protestas.
Pero en los últimos años, al formar alianza con el partido ultranacionalista MHP, el partido de Erdogan, el islamista AKP, ha vuelto a usar un discurso duro contra todo intento de describir las matanzas como genocidio.
También juega un factor el que el genocidio es un delito internacional, tipificado en 1944 -décadas después de los hechos- que no prescribe y que algunos grupos políticos de Armenia insisten en que tras reconocerse el crimen, el siguiente paso será pedir compensaciones o incluso un rediseño de las fronteras.
El principal partido de la oposición turca, el socialdemócrata CHP, se alinea con el Gobierno en la cuestión y encuadra las masacres como una parte más de las millones de muertes de la I Guerra Mundial.
El izquierdista HDP, por su parte, pide al pueblo turco 'afrontar la vergüenza' de la 'descristianización' de Anatolia mediante las masacres de armenios, que caracteriza como 'genocidio'.
El patriarca de la Iglesia Armenia de Estambul, Sahak Masalyan, ha pedido 'no utilizar el dolor' de los armenios como herramienta política, al tiempo que alaba la política de Erdogan hacia la minoría cristiana.
Masalyan fue elegido por la comunidad armenia de Turquía en 2019, en un proceso que muchos armenios denunciaron como fuertemente influido por el Gobierno turco para evitar que llegase al cargo un clérigo crítico con las posturas de Ankara hacia el genocidio. EFE

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