Ultraderecha lusa, protagonista inesperada de unas presidenciales confinadas
Mar Marín
Lisboa, 20 ene (EFE).- Nadie le da como ganador, pero André Ventura, candidato de extrema derecha a las presidenciales en Portugal, ha logrado un inusitado protagonismo con una estrategia de crispación que ha distorsionado una campaña electoral ya de por si cuestionada en un país confinado por la covid.
Las aspiraciones del líder de 'Chega' -el partido de ultraderecha que irrumpió en 2019 en el ruedo político luso- le han permitido medirse con el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa -el político más popular del país y claro favorito para revalidar su cargo-, en debates televisados en 'prime time'.
Una plataforma que Ventura ha aprovechado bien. Los sondeos le conceden un tercer lugar -algunos el segundo- entre los siete candidatos a las presidenciales del próximo día 24. Un 10 % de votos. Un salto gigantesco considerando que nació como dirigente con Chega en 2019 con 1 % de votos.
El líder ultra, de 38 años, ha manejado el descontento popular, la crisis acentuada por la pandemia y el auge de la extrema derecha en Europa para ganar peso en la política portuguesa, hasta convertirse, a finales del pasado año, en la llave para formar Gobierno en Azores.
Excomentarista deportivo, licenciado en derecho y consultor, Ventura lidera un partido que se define como 'liberal y conservador', pero que se alimenta con un mensaje populista copiado de la ultraderecha europea: Vox en España o el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia.
LA CRISPACIÓN COMO ESTRATEGIA
Con la crispación como 'modus operandi', mantiene un inusitado protagonismo en un país caracterizado por la contención y los consensos políticos y ha pisado el acelerador en una campaña electoral insólita, dominada por la frustración y el cansancio de los portugueses ante un trágico récord de víctimas de la pandemia.
De este 'río revuelto' que vive Portugal, el 'pescador' André Ventura ha sacado buen provecho.
'Ventura introdujo la dimensión de que la clase política portuguesa era elitista, relativamente moderada, y él introdujo todos los temas. Es un discurso típico de la derecha radical acompañado de insultos generalizados a la clase política. Por lo tanto, el evento político de la campaña, la novedad fue Ventura', explica a Efe António Costa Pinto, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Lisboa especializado en movimientos autoritarios.
Efectivamente, del líder conservador Rui Rio llegó a decir que es un 'travesti de la derecha', cargó contra la izquierdista Marisa Matias por pintarse los labios de rojo y ha obligado al presidente Marcelo Rebelo a marcar distancias: 'Somos derechas distintas'.
Nunca Ventura tuvo tanta atención mediática. Hasta la conocida modelo Sara Sampaio le ha regalado una involuntaria publicidad en redes cuando pretendía criticarlo. Los simpatizantes de Chega han cargado contra la modelo. 'Los fascistas, machistas, racistas, etc., salieron todos de sus escondites', ha respondido ella.
Chega y Ventura 'nadan' bien en la confrontación. El pasado verano provocaron una tormenta política por su defensa del racismo y el partido llegó a someter a votación una propuesta para extirpar los ovarios a las mujeres que abortaran. Una aberración incluso para los ultras, que terminaron por rechazarla.
LA COVID y LA 'RECONQUISTA' ULTRA
Nada parece frenar a Ventura, ni siquiera la tragedia de la covid, que deja en Portugal más de 9.000 muertos. En esta campaña se ha saltado reiteradamente el distanciamiento social y, con el país confinado, ha encabezado una cena con 170 simpatizantes en un espacio cerrado y reducido.
Sus actitudes obligaron a dar explicaciones en el Parlamento al primer ministro luso, el socialista António Costa, quien pide por un lado a los portugueses que no salgan de casa y admite, por el otro, que los actos de campaña -incluidos los excesos de Ventura- están protegidos por la ley.
En medio de las críticas, el ultra se crece y carga contra uno de los símbolos 'intocables' de Portugal: La Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura salazarista.
'Mientras otros pierden el tiempo en cantar 'Grándola' (el himno de la revolución), nosotros no olvidamos que nuestro foco es Portugal. Si no les gusta, emigren a Cuba o Venezuela...', arenga Ventura, mientras proclama una 'nueva reconquista'.
'Ha hecho una campaña muy agresiva, con mucha hostilidad a diferencia del resto de candidatos, y eso atrapa a los medios de comunicación y contribuye a que mucha gente le va a ver en las redes sociales', admite la politóloga Marina Costa Lobo.
'Es un momento de gran exposición al público y al electorado y una oportunidad para consolidar la marca, su nombre y el de su partido', resume.
Su discurso 'no es una sorpresa' para Mamadou Ba, líder de SOS Racismo. 'Chega cabalga en el descontento de la parte más frágil de la sociedad portuguesa, con la desigualdad, la vulnerabilidad económica', opina este activista portugués, que ve en Ventura a un 'oportunista político'.
Como admitió el primer ministro luso esta semana en el Parlamento, la ley impide limitar la actividad política, pero, subrayó, 'los electores deben ver la forma en que cada candidato se comporta en esta campaña'. EFE

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