Un magnate, un 'pirata' y un japonés xenófobo dominan las elecciones checas
Praga, 7 oct (EFE).- Un primer ministro multimillonario, un político 'pirata' con pelo rasta y un empresario de origen japonés ultranacionalista y euroescéptico dominarán las elecciones parlamentarias en la República Checa este jueves y viernes.
En los comicios se decidirá si el actual jefe de Gobierno, Andrej Babis, uno de los hombres más ricos del país, logra mantenerse en el poder con su partido populista ANO o si una coalición opositora logra hacerse con el gobierno.
Estos son los tres candidatos más llamativos y posiblemente determinantes para formar gobierno tras estas elecciones.
BABIS: REVALIDAR EL GOBIERNO O IRSE
Forjado en una empresa estatal de comercio exterior, durante el período comunista, Babis tuvo oportunidad de recorrer mundo y aprender idiomas -habla francés, alemán e inglés- en un contexto en el que esto solo solía ser posible para las personas cercanas al régimen comunista.
Por eso, se sospecha que colaboró con la policía política comunista Stb, un pasado del que trata de distanciarse a golpe de denuncia en los tribunales contra todos que cuestionan su honorabilidad.
Tras amasar una enorme fortuna con el grupo agroindustrial Agrofert, Babis entró en política en 2011 de la mano de su Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO), un movimiento que llamaba a la renovación, desterrar la corrupción y acabar con la política tradicional.
En poco tiempo el empresario, de hoy 67 años, se hizo con una cartera multimedia, que incluye tres diarios de tirada nacional, dos emisoras de radio y una canal de televisión.
Tras quedar segunda en los comicios de 2013 con un 18 %, la alianza ANO se unió a una coalición con los socialdemócratas y democristianos, siendo Babis hasta 2017 viceprimer ministro y ministro de Finanzas.
Tras sospechas de fraude fiscal, se le abrió en 2017 una investigación por posibles abusos con fondos comunitarios, lo que le apartó del poder durante unos meses.
Ese año el magnate ganó con solvencia las elecciones, con un 29,6 %, y volvió a formar gobierno con la socialdemocracia, para afrontar una legislatura marcada por la pandemia.
La difícil gestión de la pandemia, que dejó en el país más de 30.000 muertos, apenas le ha arañado popularidad y los sondeos le otorgan ahora un 27,3 % de preferencia.
La gran incógnita son las más recientes acusaciones lanzadas contra él en el marco de la investigación de los llamados 'Papeles de Pandora'.
Babis habría comprado una mansión y otros inmuebles por valor de unos 16 millones de euros en Francia a través de una sociedad situada en un paraíso fiscal.
Al mismo tiempo, el mandatario es cuestionado por Bruselas por sus conflictos de interés y está pendiente de una decisión de la fiscalía de acusarle por malversación con fondos comunitarios.
Lo que Babis, casado en segunda nupcias y con cuatro hijos, tiene claro es que o revalida gobierno o abandona la política: 'Si tuviéramos que acabar en la oposición, me iría de la política', dijo esta semana.
UN 'PIRATA' CON PELO RASTA
Por su parte, el ingeniero informático Ivan Bartos, de 41 años y fácilmente reconocible por su largo pelo rasta, se presenta al frente de una coalición opositora liberal formada por el Partido Pirata y el grupo de Alcaldes (STAN).
Su supuesta falta de experiencia en la gestión pública, lo hicieron diana fácil de sus oponentes en la campaña, que le acusaron de proponer políticas 'neomarxistas'.
El propio Babis le atacó por considarle excesivamente abierto hacia la inmigración y con una agenda demasiado liberal para las drogas o convivencia familiar.
Los Piratas, una formación que atrae sobre todo a los jóvenes, gobiernan en el Ayuntamiento de Praga pero aparecen para muchos como inexperimentados, por lo que fueron perdiendo fuerza en la recta final de la campaña.
Tienen una intención de voto del 17,4 %, por detrás de la coalición de centro derecha SPOLU y después de liderar las encuestas entre marzo y junio con en torno al 27 %.
Afable, jovial, amante de la música, a Bartos le gusta salir a pasear por el parque praguense de Vinohrady, cercano a su domicilio, para hablar con vecinos y tocar su armónica.
Uno de esos vecinos le achacó hace poco que para ser primer ministro tendría que librarse de su pelo rasta.
Más importante será la capacidad del líder pirata de forjar una coalición para desbancar a Babis.
CONSIGNAS POPULISTAS
Otro candidato que podría tener protagonismo tras las elecciones es el empresario de origen japonés Tomio Okamura, de 49 años, actual vicepresidente del Parlamento y líder del ultranacionalista y euroescéptico partido SPD.
Nacido en Tokio de madre checa y padre coreano-japonés, Okamura tuvo una complicada infancia en la República Checa, a donde llegó con diez años y tras la separación de sus padres.
Este químico de formación se abrió paso en el sector turístico a mediados de los años 1990, atrayendo una gran clientela de Japón a la República Checa.
Con su línea dura contra la inmigración, en contra de la Unión Europea (UE) y crítico con la gestión de la pandemia, se encuentra actualmente en la cuarta posición de las encuestas, con un 12,3 % de la intención de voto.
Con ese porcentaje podría resultar clave para una posible coalición de centro derecha con Babis.
Para ello, Okamura exige que el nuevo ejecutivo abra la posibilidad para convocar consultas populares vinculantes en el país, por ejemplo sobre una posible salida de la República Checa de la UE. EFE
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