Un periodista chino critica la redada policial en su vivienda en Australia
Sídney (Australia), 30 sep (EFE).- Un corresponsal chino al que la Policía de Australia confiscó varios documentos y aparatos electrónicos en una redada en su domicilio ha criticado el daño moral a su familia y defendido su inocencia, según una entrevista publicada este miércoles por la agencia de noticias china Xinhua.
Yang Jingzhong, que era el jefe de la delegación de Xinhua en Sídney, es uno de los cuatro periodistas a los que las autoridades australianas sometieron a registros el pasado 26 de junio por sospechas de que habían vulnerado la ley contra la intromisión extranjera en medio de tensiones diplomáticas entre Canberra y Pekín.
Yang denunció que una decena de policías y agentes de inteligencia se presentaron a primera hora de la mañana en su vivienda, le arrebataron su teléfono móvil y solo le permitieron hacer una llamada al consulado chino cuando les advirtió de que tenía derecho a ello.
El periodista agregó que los agentes registraron su apartamento durante casi siete horas, en las que ni él ni su hija pudieron abandonar la vivienda, y no le detallaron las acusaciones.
'Aunque yo estaba alarmado, me calmé pronto porque sabía que no había violado ninguna ley. Pero mi hija, que nunca había experimentado algo así antes, estaba horrorizada', dijo el reportero de la agencia estatal china, que según la prensa australiana se encuentra actualmente en su país.
En los últimos meses, las autoridades australianas han emprendido varias investigaciones sobre la supuesta interferencia de China en la política australiana, que Pekín niega.
Además, los medios australianos han relacionado las redadas de las viviendas de periodistas chinos en Australia con la detención de una reportera australiana en China, aunque las autoridades de ambos países no se han pronunciado a este respecto.
A comienzos de septiembre trascendió la desaparición de la periodista de nacionalidad australiana Cheng Lei, empleada en la cadena estatal china CGTN en Pekín y que está detenida y bajo vigilancia.
Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Zhao Lijian 'se sospecha que (Cheng) llevó a cabo actividades delictivas que pusieron en peligro la seguridad nacional de China. Se han tomado las medidas necesarias y se ha puesto en marcha una investigación'.
Tras conocerse la detención, Australia repatrió a los periodistas australianos Bill Birtles y Michael Smith (corresponsales en China de Australian Broadcasting Corporation y Australian Financial Review, respectivamente) por miedo a represalias.
En los últimos meses, China ha endurecido notablemente su postura con respecto a la información que sale del país y se ha mostrado especialmente sensible con las noticias que no concuerdan con la versión oficial del Partido Comunista Chino.
Esto se suma a un ambiente de permanente animadversión hacia la prensa extranjera, a cuyos miembros se vigila e intimida de manera cotidiana, una tendencia al alza, según el último informe de condiciones laborales del Club de Corresponsales Extranjeros de China. EFE

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