Una doble riada arrasa vidas y la economía del pueblo belga de Pepinster
Clara Gámez
Pepinster (Bélgica), 16 jul (EFE).- El desbordamiento de dos ríos dejó graves inundaciones en el pueblo belga de Pepinster, uno de los más castigados por las fuertes precipitaciones ocurridas en el país estos últimos días, que afronta la catástrofe con el número de muertos en alza, edificios derrumbados y los comercios destrozados.
“Las víctimas ascienden a seis, treinta y un desaparecidos, y hemos encontrado nueve cuerpos que aún no han sido identificados”, dijo el alcalde de la localidad, Philippe Godin, en declaraciones a Efe, aunque estimó previsible que el balance aumente en las próximas horas.
Frente a su ayuntamiento, inaccesible por la riada, Godin señaló que las autoridades aguardan a que baje el nivel de las aguas, que alcanzó una altura de dos metros y medio, para acceder a los edificios, examinarlos y evaluar la situación.
Tras el derrumbe de una veintena de inmuebles, el jefe del Consistorio, testigo de cómo una casa cedió bajo el torrente, advirtió de que hay otra decena de estructuras que amenazan con venirse abajo y que serán demolidas en los próximos días de manera controlada.
Mientras Godin esperaba la llegada de los reyes belgas en la tarde de hoy y las grúas despejaban los coches amontonados en las aceras, contra las farolas o los escaparates, aprovechaba para reunirse con los ciudadanos, a los que ve “consternados, aturdidos e impotentes” al haber perdido sus casas, sus negocios, algún ser querido o todo junto.
El aguacero comenzó el miércoles y no menguó hasta hoy, lo que ha permitido continuar con las evacuaciones de un pueblo colapsado, cuyas carreteras de acceso están prácticamente intransitables y las autoridades utilizan lanchas de motor para proseguir con los traslados de personas y la búsqueda de cuerpos.
Los daños materiales de las regiones meridionales de Valonia, sobre todo en la provincia de Lieja y Limburgo, afectadas por las fuertes lluvias, serán cuantificados en los próximos días, informó esta tarde la ministra belga del Interior, Annelies Vanlinden.
En una rueda de prensa, el primer ministro belga, Alexander de Croo, declaró duelo nacional el próximo día 20 y anunció que se reducirán las celebraciones por la fiesta nacional de Bélgica del día 21.
EL GOLPE DEFINITIVO TRAS LA PANDEMIA
Algunos habitantes del pueblo indican que hacia la medianoche pasada la corriente se cortó y que, sobre las tres de la madrugada, el agua subió y “fue una locura”, según contó a Efe Ervé Bogart, dueño de un restaurante.
El cruce entre los ríos Hoegne y Vesdre se desbordó y la puerta y la veranda de su local cedieron bajo la corriente de agua y salieron despedidas: “Estábamos en la oscuridad absoluta y parecía que estábamos en un barco, pero con el ruido de los coches que chocan”, añadió.
Bogart se ha visto desbordado porque su negocio, su casa y sus coches se han visto arrasados y él y su familia no tienen modo de desplazarse a un lugar seguro.
“Ahora tenemos miedo de lo que vendrá después. ¿Qué es lo siguiente? ¿Qué nos espera ahora? ¿Nuestra vida?”, se preguntó Flador, propietario de una pizzería, mientras retiraba el lodo con la ayuda de sus familiares.
Patricia se enteró a través de las redes sociales de que había perdido la peluquería que regentaba, donde ahora “no queda nada”, ni muebles, ni productos de belleza, y cuyas paredes han de ser renovadas lo antes posible.
Después de un año y medio de lucha por sacar a flote su negocio a causa de los estragos de la pandemia, cerrado hasta en tres ocasiones, las lluvias torrenciales se llevaron su esperanza de remontar y ahora debate con su hija si reabrir o echar el cierre, decisión que pospone hasta que se recupere de la “conmoción”.
“Estamos en una zona siniestrada total. Entonces, ¿cómo quiere usted que después de que la gente lo haya perdido todo, pueda venir a la peluquería de nuevo?”, lamentó bajo el ruido de las grúas, los murmullos y las ambulancias. EFE
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