Una milicia civil declara un cese de hostilidades en el este de de Birmania
Bangkok, 15 jun (EFE).- La Fuerza de Defensa Karenni, una milicia civil contraria a la junta militar birmana, declaró un cese temporal de las hostilidades debido a la crisis humanitaria por los más de 100.000 desplazados en el estado Kayah (Karenni) en el este del Birmania (Myanmar).
La decisión, tomada a raíz de la petición de organizaciones civiles y líderes religiosos en el estado, se da después de que Naciones Unidas alertara de la dramática situación de los desplazados, incluidos niños, debido a la falta de alimentos, medicinas y cobijo.
El relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Birmania (Myanmar), Tom Andrews, llegó a alertar la semana pasada del riesgo de que se produzcan muertes en masa debido a la hambruna, las enfermedades y la falta de cobijo.
Andrews afirmó que hay informaciones de que el Ejército birmano está bloqueando la llegada de ayuda humanitaria a los civiles, al tiempo que los soldados de la junta militar, que tomó el poder el pasado 1 de febrero en un golpe de Estado, han sido acusados de colocar minas antipersona.
Los más de 100.000 desplazados por los combates entre el Ejército y los milicianos se encuentran en zonas de bosques o han huido al vecino estado Shan.
Además de a la Fuerza de Defensa Karenni, las Fuerzas Armadas se enfrentan a otras milicias civiles formadas a raíz del golpe militar, algunas de ellas bajo la autoridad del Gobierno prodemocrático alternativo, y también se han recrudecido el conflicto con las guerrillas étnicas -que reclaman una mayor autonomía para sus regiones-.
Al menos 863 civiles han muerto desde el sublevación por la brutal represión de las fuerzas de seguridad contra las manifestaciones pacíficas en oposición al mando castrense, según cifras de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos.
El Ejército birmano justifica el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido liderado por la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, y que fueron considerados legítimos por los observadores internacionales. EFE

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