Una muestra descifra a Morandi, el enigmático pintor de naturalezas muertas
Madrid 22 sep (EFE).- La Fundación Mapfre abrió hoy en Madrid una ventana al universo de Giorgio Morandi, uno de los pintores más enigmáticos de la historia del arte, en una exposición que reúne más de un centenar de pinturas, acuarelas y grabados y que rastrea su legado en artistas contemporáneos.
Los objetos en los que Morandi (1890-1964) fijó su mirada de pintor fueron muy limitados: vasos, jarrones, boles y las flores de su casa estudio en Bolonia, de donde prácticamente no salió en toda su vida.
Solitario y con una obra difícilmente clasificable en una corriente pictórica determinada, su legado ha trascendido Italia y está considerado uno de los pintores más importantes del siglo XX.
EL PINTOR SOLITARIO
“No amaba la vida mundana, amaba estar en su estudio con sus cosas”, explica Daniela Ferrari, conservadora del Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto (MART).
“Morandi. Resonancia Infinita” examina la producción 'morandiana' a través de siete apartados, que abordan los temas más queridos por el artista, fundamentalmente naturalezas muertas, paisajes y jarrones con flores.
La retrospectiva, la más importante del artista en España desde la que celebró el Museo Thyssen en 1999, permanecerá abierta desde hoy y hasta el 9 de enero de 2022 en la Fundación Mapfre de Madrid.
El pintor italiano, que nació y murió en Bolonia, permaneció casi toda su vida en su casa-taller de la Via Fondazza, donde vivía junto a dos de sus hermanas y donde pintó cientos de cuadros, la gran mayoría naturalezas muertas.
'Me dedico esencialmente a pintar bodegones que comunican sensaciones de tranquilidad e intimidad -solía decir-, estados de ánimo que siempre he valorado por encima de todo'.
UNIVERSO MORANDIANO
Su principal objeto de estudio no era el mundo que le rodeaba sino la propia pintura, explica su comisaria. “Con cada cuadro trata de responder a una pregunta -explica-, no se trata de qué pintar, sino de cómo pintarlo”.
“Creo que nada puede ser más abstracto, más irreal, que aquello mismo que vemos -decía el propio Morandi-. Sabemos que ninguna de las percepciones que los seres humanos tenemos del mundo objetivo se corresponden en realidad con lo que vemos y entendemos”.
En sus lienzos trata de captar la realidad de la manera más fiel posible, pero también con una mirada poética, centrada en los volúmenes y los colores neutros. Aunque su obra es difícil de clasificar en alguna corriente pictórica, el “lenguaje morandiano” es fácilmente reconocible.
“Aunque lo parecen, las pinturas de Morandi no son simples ni repetitivas -explica Ferrari-. Era una persona que hacía poco ruido, siempre se mantuvo riguroso en su centro”.
INFLUENCIA EN OTROS AUTORES
El legado del pintor italiano ha influido a numerosos autores contemporáneos, que encuentran en sus obras “una auténtica revelación”. Morandi es un pintor muy querido por otros artistas y no solo pintores; el cineasta Federico Fellini, por ejemplo, homenajeó su pintura en la “Dolce Vita”.
La muestra trata de rastrear esta alargada sombra de Morandi en el arte contemporáneos: la exposición incluye una veintena de obras de otros autores, que se intercalan a lo largo del recorrido y que, en muchas ocasiones, no se distinguen de las del italiano.
Se puede encontrar piezas de Tony Cragg -una imponente escultura con objetos de cristal pulido-, Tacita Dean, Joel Meyerowitz, Luigi Ontani, Rachel Whiteread, Edmund de Waal y también españoles como Alfredo Alcaín o Gerardo Rueda, entre otros muchos.
“Giorgio Morandi: Resonancia Infinita” cuenta con dos joyas en su recorrido, dos de los escasas obras -siete en total- en las que el artista pintó figuras humanas: “Autorretrato” (1925) y “Bañistas” (1915).EFE
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