Unos 3.000 marroquíes malviven en Ceuta tras la entrada masiva de mayo
Rafael Peña
Ceuta (España), 17 jun (EFE).- Unos 3.000 marroquíes permanecen en la ciudad española de Ceuta, fronteriza con Marruecos, muchos de ellos deambulando y durmiendo por las calles y sin poder cubrir las necesidades básicas, un mes después de la mayor entrada irregular de personas registrada los días 17 y 18 de mayo pasado.
Mas de un millar son menores de edad, y de estos, unos 500 están viviendo en el entorno del puerto ceutí.
Ceuta, en el norte de África, despertaba hace un mes con el goteo continuo de personas que accedían por el espigón de la playa del Tarajal, fronterizo con Marruecos, y que continuó en la jornada del día siguiente, lo que se tradujo en el acceso ilegal de unas 12.000 personas, según las autoridades ceutíes, y provocó una situación sin precedentes aún hoy no resuelta.
Hombres, mujeres y niños entraron andando al bordear el espigón y también a nado para llegar hasta Ceuta, que se veía completamente desbordada para hacer frente a esta entrada masiva.
La mayoría de esas personas fueron devueltas a Marruecos en los días siguientes, pero otras permanecen en la ciudad española.
Distintas organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja, Cáritas y Luna Blanca prestan atención y proporcionan comida y ropa a las personas que se encuentran en la calle.
'Repartimos entre 1.100 y 1.300 comidas a diario', explica a Efe el responsable de Luna Blanca, Mustafa Abdelkader, unidas a las 400 raciones diarias que distribuye Cáritas en zonas de las afueras de la ciudad donde habitan los migrantes en asentamientos ilegales.
El gobierno ceutí tiene acogidos a unos 1.100 menores en tres espacios distintos, mientras que otros 2.000 marroquíes adultos se estima que viven en los montes o asentamientos ocupando edificios abandonados. 'Nos pasamos por esos lugares y se les proporciona comida', señalan a Efe fuentes de Cáritas.
En algunos casos, son los vecinos los que apoyan su subsistencia con algo de comida y dinero para adquirir alimentos básicos.
El gobierno ceutí se encarga de suministrar la manutención a los menores en albergues provisionales donde están acogidos, atendidos por especialistas de la Fundación Samu y de Cruz Roja Española.
La cifra de devoluciones se ha ido paralizando en los últimos días, sobre todo a raíz de que muchos de los inmigrantes marroquíes que están en la ciudad hayan solicitado asilo en las dependencias policiales.
La entrada de miles de ciudadanos por la frontera tuvo consecuencias en el ámbito sanitario. En total, este jueves se contabilizaban 1.551 personas atendidas por problemas de salud, según cifras oficiales, y ocho de estos migrantes permanecen ingresados en el hospital clínico.
Hasta 138 personas -principalmente menores de edad- dieron positivo en las pruebas de COVID-19 realizadas por el gobierno ceutí durante este tiempo.
La entrada masiva también se cobró cuatro víctimas mortales, la primera un marroquí de 19 años que falleció en la tarde del 17 de mayo ahogado en la misma playa. Sólo tres días después, la Guardia Civil localizó el cuerpo sin vida de un menor de 16 años flotando en las inmediaciones de la playa del Tarajal.
El 22 de mayo falleció un joven de 20 años que cayó al vacío en el puerto de Ceuta cuando pretendía introducirse en uno de los barcos que zarpan para cruzar el Estrecho de Gibraltar hacia la península ibérica.
Y el pasado martes se recuperó el cadáver de otro joven de 25 años flotando cerca de la ciudad, aunque no se ha constatado que fuera un inmigrante que permanecía en la ciudad escondido o que intentó acceder a nado desde Marruecos, ya que llevaba un traje de neopreno. EFE

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