Varsovia apuesta por un veto que pueda contentar al votante conservador
Pablo González
Varsovia, 17 nov (EFE).- El Gobierno de Polonia insistió este martes en apoyar un veto a los Presupuestos de la Unión Europea, que ve como una posibilidad de satisfacer las demandas de sus votantes conservadores en un momento de duras protestas en la calle.
Varsovia se muestra dispuesta a mantener lo que parece será una disputa larga con sus socios comunitarios que pone en peligro los fondos destinados a combatir las consecuencias de la pandemia.
El veto de Hungría y Polonia este lunes al acuerdo sobre el presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2021-2027 y la decisión sobre los recursos propios para financiarlo aboca al retraso de la entrada en vigor de las nuevas cuentas y del Fondo de Recuperación tras la pandemia de coronavirus.
Budapest y Varsovia cumplieron su amenaza y no avalaron el acuerdo cerrado la semana pasada entre el Consejo -la institución que representa a los países y este semestre preside Alemania- y la Eurocámara, que requería unanimidad para salir adelante.
Hoy el portavoz del Gobierno polaco, Michal Dworczyk, dijo que se espera no tener que llegar a situaciones de veto pero indicó: 'Estamos decididos a que la UE actúe de acuerdo con los tratados' y aludió a que los socios comunitarios alcanzaron en julio un consenso que 'en este momento algunos países están tratando de romper'.
Budapest y Varsovia rechazan que se pueda suspender el desembolso de fondos europeos a los países que no respeten los principios del Estado de derecho y, como no pudieron vetar ese acuerdo, bloquearon el resto de elementos del paquete de recuperación.
Alemania, que preside este semestre el Consejo de la Unión Europea, advirtió de que el veto de Hungría y Polonia obligará a los ciudadanos a pagar un precio muy alto y pidió responsabilidad.
'No es el momento de vetos, sino de actuar rápido y en espíritu de solidaridad. Nuestra gente pagará un precio muy alto por el bloqueo', dijo hoy el secretario de Estado para Asuntos Europeos alemán, Michel Roth.
UN ÓRDAGO SOBRE EL TRASFONDO DE PROTESTAS
El órdago de Varsovia al anunciar el veto junto con Hungría a las cuentas de la UE se produce tras las protestas más intensas a las que Polonia ha asistido en las últimas semanas precisamente por reformas aplicadas por el Gobierno ultranacionalista de Ley y Justicia (PiS).
Las llamadas al orden desde Bruselas primero por la reforma judicial, posteriormente por la creación de 'zonas libres' en el país contra el colectivo LGTBI y más recientemente por el intento del Tribunal Constitucional de limitar el derecho al aborto han alimentado el movimiento popular de protesta en Polonia.
Desde su ingreso en la Unión Europea Polonia se beneficia de la aportación de los fondos comunitarios, pero la vinculación al respeto del Estado de derecho apoyada por el resto de sus socios para que continúen llegando las ayudas multimillonarias amenaza esa situación de privilegio.
Ley y Justicia ve en el vínculo al respeto de las normas del Estado de derecho tanto un chantaje como una injerencia en los asuntos internos del país.
Y es que los fondos europeos son esenciales para Polonia. En opinión del periodista Jaroslaw Kociszewski, politólogo y redactor jefe de Nowa Europa Wschodnia' (Nueva Europa del Este), 'para la economía y el desarrollo del país el veto es crucial. Este Gobierno gasta mucho y, si no obtienen ese dinero, el país estará en graves problemas'.
Por la descentralización del país, Kociszewski recuerda que 'la mayoría de los fondos que vienen de la UE no van al Gobierno central. El dinero va a las autoridades locales de diferentes niveles y eso tiene una gran importancia para su desarrollo'.
ALGUNAS REGIONES POLACAS VEN PELIGRAR LOS FONDOS EUROPEOS
Precisamente las zonas de Polonia que más ayudas reciben son además las más criticadas por algunas medidas adoptadas en ellas. Cerca de cuarenta entidades de diferente nivel que incluyen distritos, comarcas y regiones se han declarado oficialmente 'zonas libres de LGBTI'.
Esta polémica declaración 'no conlleva ninguna legislación adicional, pero sí institucionaliza la discriminación' a personas de ese colectivo, destaca Kociszewski.
Esos territorios representan aproximadamente el 30 % de la superficie del país. En agosto de este año se anunció el bloqueo de fondos europeos destinados a sus administraciones, lo cual hizo que varias de ellas se mostrasen dispuestas a eliminar ese controvertido estatuto para seguir recibiendo ayudas.
La postura polaca parece que debe tomarse ahora más como una estrategia negociadora que como una decisión final. Y Kociszewski no cree que haya veto todavía.
'Es un proceso negociador y no hay que ponerse dramáticos en esta cuestión. La política del borde del abismo es una estrategia. Se ha visto en crisis políticas europeas muchas veces, como con el Brexit o en otras cuestiones menores (...) Aun así es una señal preocupante', valora Kociszewski.
El veto se aventura como una posibilidad todavía remota también teniendo en cuenta que en general los polacos son euroentusiastas y plantear un rechazo a la UE cuando el Gobierno tiene entre manos la gestión de una pandemia de coronavirus que golpea fuerte en esta segunda oleada parece un tanto arriesgado.
La incógnita es ver qué vía elige el Gobierno de Varsovia, obligado a optar entre una estrategia agresiva que lleve al enfrentamiento directo con Bruselas y sentarse a negociar para obtener cesiones que satisfagan al electorado del PiS.
Según Kociszewski, la autoridades polacas tienen que darse cuenta de que 'no pueden pelear con todo el mundo y estar al borde del abismo'. EFE

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