Zemmour, el fenómeno de la campaña francesa, busca un nuevo aliento
Luis Miguel Pascual
París, 20 nov (EFE).- Tras meses convertido en la estrella mediática de la pre-campaña francesa, el escritor y polemista Éric Zemmour ha visto como su ascenso en los sondeos ha sufrido un brusco frenazo que el nuevo referente de la extrema derecha trata de enjugar para no verse ensombrecido por Marine Le Pen.
La espiral virtuosa que llegó a situarle como principal rival del actual presidente, Emmanuel Macron, favorito de todas las encuestas, se quebró esta semana, cuando sus intenciones de voto registraron un descenso que, en algunos casos, le relegaron a la cuarta posición.
El hombre de verbo afilado ha logrado situar sus temas de predilección en el centro del debate, con la inmigración como principal vector, pero esa temática parece haber tocado techo y ahora sus intenciones de voto no llegan al 14 %, insuficientes para aspirar a la segunda vuelta.
Por delante camina Le Pen, que vuelve a situarse por encima del 20 % que permite hacerle soñar con superar en el primer turno a Macron, que sigue en torno al 25 %, a cinco meses de las elecciones.
Zemmour, omnipresente en la escena mediática desde septiembre, ha perdido también algo de presencia, al tiempo que sus habituales salidas de tono han tenido menos éxito popular.
Su caída coincide con su criticada visita al Bataclan, seis años después de los atentados del 13 de noviembre que costaron la vida a 90 personas en esa sala de espectáculos en una jornada en la que, en total, 130 personas fallecieron a manos de yihadistas.
Allí, en ese simbólico lugar, Zemmour señaló la responsabilidad 'criminal' del entonces presidente, François Hollande, por no haber protegido a los franceses al haber dejado entrar en el país a terroristas junto a inmigrantes.
Acusado de querer aprovechar el drama con fines electorales, Zemmour aunó una crítica unánime, empezando por el propio Hollande, que le recordó que todos los terroristas de aquella trágica jornada fueron franceses o belgas.
Por si fuera poco, unos días más tarde la Fiscalía pedía contra él 100.000 euros de multa por haber llamado 'ladrones, asesinos y violadores' a los menores no acompañados acogidos en centros en Francia.
Zemmour, hasta ahora siempre en ascenso, siempre al ataque, ha tenido que mostrar un nuevo rostro, ponerse a la defensiva.
'Todos los candidatos están estancados. Hasta ahora, la dinámica me era favorable, pero no veo que ningún otro esté subiendo', dice el polemista.
Para relanzar la carrera, Zemmour ha iniciado dos viajes al exterior, pero su imagen polémica le ha perperseguido hasta allí. En Londres, la sala donde tenía previsto dar un gran mitin, anuló su presencia para no ligar su nombre con el del polemista y en Ginebra, donde tiene previsto acudir la próxima semana, el alcalde ya ha hecho saber que no es bienvenido.
También parece haber perdido el favor de Jean-Marie Le Pen, el patriarca y fundador del partido que ahora, cambiado de nombre, preside su hija, que tras haber mostrado simpatía por el polemista parece volver a apostar por su heredera.
'Zemmour no está a la altura de las circunstancias. Marine tiene la experiencia', afirmó el veterano político en una entrevista al diario Le Télégramme.
Al tiempo, la prensa ha publicado recientemente los estrechos vínculos de algunos miembros del equipo de Zemmour con medios neonazis.
La carta bajo la manga del periodista para invertir esa tendencia negativa parece estar en el anuncio oficial de su candidatura, con el que busca un golpe de efecto que le permita relanzar sus opciones electorales.
El polemista ha convocado un gran acto en la mayor sala de espectáculos de París para el próximo 5 de diciembre. Aunque oficialmente no ha asegurado que sea para lanzar su carrera por el Elíseo, todo apunta a que puede desvelar sus intenciones, sobre las que hay pocas dudas.
La fecha no es casual. Un día antes los conservadores moderados habrán elegido a su candidato en unas primarias cerradas. Zemmour cuenta así con robarles el protagonismo y, de paso, algún puñado de electores. EFE
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