VIDEO | De sede en sede: recorrimos los Juegos Centroamericanos y del Caribe y esto fue lo que encontramos
La emoción que la noche del 24 de julio iluminó el cielo dominicano con fuegos artificiales, música y más de 90 bailarines dio paso, apenas unas horas después, a una escena muy distinta: la del verdadero pulso de los Juegos celebrados en Santo Domingo
Tras una ceremonia inaugural cargada de simbolismo, protagonizada por artistas dominicanos y un despliegue visual que emocionó a miles de espectadores, aunque también marcada por discursos extensos que algunos consideraron excesivamente centrados en la política y en asuntos locales, el reto para la organización era otro: demostrar cómo funcionaban las sedes cuando el espectáculo daba paso a la competencia.
Con ese propósito, Diario Libre recorrió este sábado 25 de julio el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el Malecón Deportivo y el Parque del Este. Más que contar resultados, el objetivo fue escuchar a quienes viven los Juegos desde las gradas, los pasillos y las áreas de competencia: atletas, familiares, entrenadores, comerciantes y aficionados.
El balance de la primera jornada deja una imagen con luces, algunos retos logísticos y un ambiente que empieza a tomar impulso.
Un Centro Olímpico que despertaba poco a poco
Las primeras horas de la mañana encontraron al Centro Olímpico con un ambiente pausado. Para un evento de esta magnitud, la afluencia todavía era reducida.
Las graderías conservaban numerosos asientos vacíos y los pasillos podían recorrerse sin aglomeraciones. Sin embargo, la escena no generaba preocupación entre quienes ya disfrutaban de las primeras competencias.
"Es temprano. Más adelante esto se va a llenar", comentaban varios asistentes con optimismo mientras consultaban el programa de la jornada. Y efectivamente, en las horas de la tarde fue evidente el apoyo del público asistente.
La misma percepción compartían algunos comerciantes instalados en los alrededores, quienes confiaban en que el flujo de visitantes aumentaría a medida que avanzara el calendario deportivo y comenzaran las pruebas más esperadas.
Entre dominicanos y extranjeros surgía una coincidencia casi unánime: la organización.
La señalización, el trato del personal y la orientación brindada por los voluntarios recibían constantes elogios.
"Todo ha sido bastante ordenado", expresó una visitante puertorriqueña mientras buscaba la ubicación de la siguiente competencia.
El Malecón Deportivo desafía al calor
A pocos kilómetros, el panorama era completamente diferente.
En el Malecón Deportivo el movimiento era constante. Familias, turistas y aficionados recorrían las instalaciones entre competencias, puestos comerciales y actividades paralelas, creando un ambiente mucho más cercano al de una auténtica fiesta deportiva.

El protagonista inesperado, sin embargo, era el calor.
El sol castigaba sin tregua el pavimento y obligaba a muchos visitantes a improvisar soluciones: paraguas abiertos, programas convertidos en abanicos y constantes búsquedas de cualquier espacio con sombra.
Aun así, pocos parecían dispuestos a marcharse.
Para muchos asistentes, los Juegos representan mucho más que una competencia deportiva.
"Es bonito que el país reciba un evento así. Los muchachos ven a sus atletas y eso los inspira", comentaba una espectadora mientras esperaba el inicio de una prueba.
Otros destacaban el impacto que una cita de esta magnitud puede generar en el turismo, el comercio y la proyección internacional de la República Dominicana.
En esta sede también predominaban los comentarios positivos sobre el trabajo del personal de apoyo, especialmente por la información constante ofrecida a los visitantes y la disposición para resolver dudas.
Parque del Este: un escenario atractivo con retos de movilidad
La experiencia cambiaba al llegar al Parque del Este.
Fue allí donde comenzaron a aparecer las principales observaciones críticas de la jornada.
Varios asistentes manifestaron sentirse desorientados al intentar localizar algunas instalaciones deportivas, debido a la escasa información disponible sobre rutas de acceso y ubicación de las competencias.
No obstante, el reclamo más repetido tenía que ver con las largas caminatas.
Las distancias entre los estacionamientos y los diferentes escenarios deportivos complicaban el desplazamiento, especialmente para adultos mayores, familias con niños pequeños y personas con movilidad reducida.
- Muchos visitantes cuestionaban que no se permitiera el ingreso de vehículos al interior del complejo para facilitar esos traslados.
"Lo único malo es la falta de información y las distancias entre los complejos", comentaba la madre de una de las atletas.
En medio de estos retos logísticos, surgía una imagen inesperada.
Varios perros con pañuelos alegóricos a los juegos, recorrían con tranquilidad distintas áreas del parque, acercándose con confianza a los visitantes y convirtiéndose, casi sin proponérselo, en protagonistas de fotografías y momentos de curiosidad.
Se trata de una iniciativa del Ministerio de Deportes y Recreación que implementó un plan de protección y cuidado para los perros comunitarios que habitan en las instalaciones del Parque del Este y otras sedes de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Pese a los inconvenientes logísticos, la mayoría coincidía en destacar el principal atractivo del Parque del Este: sus amplias áreas verdes, la vegetación y la sensación de amplitud, elementos que ofrecen un respiro frente al ritmo de la ciudad.
Una organización bien valorada, pero con margen para mejorar
La primera jornada competitiva deja un balance mayoritariamente positivo.
La organización ha recibido reconocimiento por el trabajo de voluntarios, la atención al público y el funcionamiento general de las sedes. Sin embargo, también comienzan a identificarse aspectos que probablemente deberán ajustarse conforme avance el evento, especialmente en materia de orientación, accesibilidad y movilidad dentro de algunos complejos deportivos.
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Apenas ha transcurrido un día desde que la ceremonia inaugural encendió la llama de estos Juegos.
Todavía quedan muchas competencias por disputarse, miles de aficionados por llegar y numerosas oportunidades para que las graderías terminen de llenarse y el ambiente alcance la intensidad que caracteriza a las grandes citas del ciclo olímpico regional.
Porque, al final, Santo Domingo 2026 no solo se medirá por el número de medallas o los récords que se rompan. También será recordado por la experiencia que vivan atletas, entrenadores y cada persona que cruce las puertas de una sede deportiva. Y esa historia, apenas, comienza a escribirse.

Jeury Frías