Narcotráfico
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Fugitivos dominicanos que terminaron muertos

Una lista de hombres cuya carrera delictiva finalizó porque fueron acribillados por sus contrarios o agentes policiales, y no porque quedaron tras las rejas



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Fugitivos dominicanos que terminaron muertos

La historia se repitió este domingo con la muerte a tiros del reconocido delincuente Luis Alfredo Rivas Clase, alias “El Cirujano”, quien era “buscado” por las autoridades por su implicación en varios delitos, pero nunca capturado, pese a que su accionar era público hasta en redes sociales, donde difundía videos torturando a sus víctimas.

Al igual que el Cirujano, a lo largo de los años se han registrado casos de narcotraficantes y delincuentes que permanecen en libertar haciendo una vida normal, aun contando con un prontuario delictivo conocido por las autoridades y de, en varios de los casos, haber sido sometidos a la justicia, logrando ser liberados.

Rivas Clase era perseguido por las autoridades dominicanas sindicado como la persona que orquestó y planificó el atentado contra el expelotero de Grandes Ligas David Ortiz, en junio del 2019. Por el hecho, 14 personas fueron sometidas a la justicia, siendo el Cirujano el único que permanecía prófugo.

Además, estaba inscrito en los registros policiales de Estados Unidos, buscado por el atentado criminal contra un hombre en la ciudad de Reading el 22 de abril del 2018, además de otros delitos. Para entonces, Rivas Clase se había convertido en uno de los delincuentes más buscados del estado de Pensilvania.

Personas, hasta el momento desconocidas, lo acribillaron en lo que se presume se trató de un ajuste de cuentas.

Luis Alfredo Rivas Clase grababa muchos de sus actos para enviárselos a compañeros del mundo delictivo y algunos de esos videos son públicos en las redes sociales. Así lo confirma un video en donde se ve al ya occiso moverse al ritmo de un dembow, vanagloriándose de que estaba en un pueblo de alguien con quien habla y en cuyo lugar dejó a “uno degranao”.

En el mismo audiovisual el Cirujano amenaza con “explotar to´” y advierte: “No estamos en gente” sino en “hacer los dólares”.

A continuación, una lista de hombres cuya carrera delictiva finalizó porque fueron acribillados por sus contrarios o agentes policiales, y no porque quedaron tras las rejas:

Luis Manuel Mejía de la Rosa, alias Nano

Luis Manuel Mejía de la Rosa, alias Nano El Sicario, de 47 años, fue asesinado en mayo de 2018 junto a su pareja mientras se desplazaban a bordo de una motocicleta por el sector Los Guandules, del Distrito Nacional.

El asesinato de Nano se produjo 10 días después de que saliera de la cárcel, donde permaneció por cinco años por uso ilegal de armas.

A Nano el Sicario se le atribuía la muerte de al menos cuatro personas, además de estar involucrado en el mundo del narcotráfico. Su asesinato se trató de un ajuste de cuentas, según las autoridades.

Del 2009 al 2017 enfrentó cinco procesos judiciales por la comisión de diversos crímenes, logrando ser puesto en libertad apoyado en tecnicismos legales.

Su accionar no era desconocido para nadie y era definido como el protector de Los Guandules, puesto que no permitía que delincuentes atacaran a los residentes en la barriada.

Mejía de la Rosa implantó terror entre sus adversarios, a quienes amenazaba públicamente. Mientras guardó prisión hirió a varios reclusos porque supuestamente se le perdió un dinero.

Mientras en las redes circulaba un video en el que Nano se mostraba como un comunitario “injustamente” perseguido por la Policía, por otro lado, se viralizó un audiovisual que lo captó consumiendo cocaína.

Fernando de los Santos, alias La Soga

Fernando de los Santos, alias La Soga, fue asesinado en junio de 2020 por desconocidos. Formó parte de la Policía Nacional por más de 20 años y alcanzó el rango de teniente en 2011, cuando desertó tras ser implicado en la ejecución de dos jóvenes en Santiago por encargo de dos empresarios, quienes fueron sentenciados.

En el 2004 salió a la luz pública el nombre del oficial, luego que fuera investigado por su supuesta participación, junto a otros policías, en un atentado a tiros contra el periodista Euri Cabral y la ingeniera Mildrian Salas Reyes, ocurrido el 29 de septiembre del mismo año.

A Fernando de los Santos se le atribuyó encabezar dentro de la Policía un comando llamado “El Equipo” o el “Escuadrón de la muerte”, que habría ejecutado a al menos 30 personas buscadas por esa institución por la comisión de actos delictivos. También se le acusó de sicariato al servicio de narcotraficantes.

Por años el agente policial se mantuvo prófugo, pero no ausente. En 2011 envió una carta al periodista Esteban Rosario en la que indicaba que no se entregaba porque existía un plan para matarlo.

Figuraba en la lista de los más buscado hasta el 31 de octubre de 2017 fue apresado en Santiago, donde hacía vida normal.

El abogado Carlos Francisco Cabrera dijo que su defendido “siempre estuvo en su casa, en Santiago”, y que a “La Soga” nunca se le notificó una orden de arresto a pesar de que los jefes policiales desde el 2011 lo “buscaban”.

A los cuatro días de ser apresado, la Oficina de Atención Permanente de Santiago dictó tres meses de prisión preventiva. La medida se ratificó en varias ocasiones hasta que, en diciembre de 2018, el juez Cirilo Salomón, del Segundo Juzgado de la Instrucción del distrito judicial de Santiago, varió la coerción, de prisión preventiva a libertad bajo fianza y ordenó apertura a juicio de fondo.

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Infografía
Fernando de los Santos, alias La Soga. (Diario Libre)

John Percival Matos

Policías mataron el 28 de diciembre de 2016 al exteniente del Ejército Nacional, John Percival Matos, quien era perseguido por ser supuesto cabecilla de una banda que había asaltado varios camiones de valores.

Días antes, el grupo había cargado con RD$3.7 millones y US$25 mil de la sucursal del Banco Popular, ubicada en el centro comercial Plaza Lama de la 27 de Febrero.

Percival Matos fue muerto al enfrentar varias tropas mixtas de policías y militares en la cabaña “La Fuente del Placer”, ubicada en la autopista Duarte, próximo a la entrada del municipio Bonao.

La cabaña fue rodeada por agentes de la Policía, luego de suponer que en su interior se encontraba el occiso Percival Matos y Bryan Paulino.

John Pércival Matos era un joven de clase media que llegó a alcanzar rango de teniente del Ejército de República Dominicana. Su padre es el general retirado Rafael Percival Peña, un activista político y cuestionador del sistema vigente.

Percival fue la mente maestra para el robo a mano armada de un camión de valores en la plaza comercial de Santo Domingo, Bella Vista Mall, donde murió un guardia de seguridad.

En todos sus robos en total, recaudaron varios millones de pesos dominicanos y de dólares. Mató al menos 1 guardia de seguridad y dejó a varios heridos.

En el 2011, Percival Matos fue detenido con relación al robo de una avioneta en el Aeropuerto Internacional Joaquín Balaguer en la Isabella, hecho por el cual fue descargado.

Se le acusaba de ser parte de una red que utilizaba radios de policía, armas ilegales de alto calibre y varios tipos de vehículos robados.

Junior Minaya Javier, alias Gilbert

El narcotraficante Junior Minaya Javier, apodado Gilbert, quien supuestamente había retado a la Policía a salir a buscarlo porque no se entregaría, cayó abatido el 15 enero de 2013, en el kilómetro 22 de la autopista Duarte.

Agentes policiales le emprendieron a tiros cuando, supuestamente, fueron atacados mientras intentaban detener al delincuente. Durante el hecho, dos miembros de su banda resultaron heridos.

Gilbert, de 23 años de edad, estaba acusado de asesinar al también narco Edwin Omar Cabrera González, en el sector Las Palmas de Herrera, donde también murieron Jonathan Fernández Batista, Luis Alberto Tapia Ramos y Juan Misael Hernández. Se le atribuían numerosos asesinatos en Herrera y Santo Domingo Oeste.

Según las autoridades, Gilbert era la cabeza de una poderosa banda de jóvenes y, además, lo vinculaban al tráfico de drogas.

Los hermanos López Méndez

Los hermanos Omar y César Alejandro López Méndez, de Moca, cayeron abatidos la mañana del 27 de diciembre del 2014 durante un enfrentamiento a tiros con agentes policiales en Pedro Brand. Provenían de una familia “acomodada” de la localidad Monte de la Jagua, Moca, provincia Espaillat.

Según la Policía, Omar y César enfrentaron a los agentes con un fusil M16 y una pistola Glock.

Los mocanos se convirtieron en los más buscados tras ser acusados de matar al teniente coronel del Ejército, Domingo A. Pérez Paulino, en Santiago. El Tribunal de Atención Permanente de Moca les impuso tres meses de prisión preventiva por el referido crimen, sin embargo, permanecieron prófugos hasta el momento de su muerte.

Además, estaban acusados de varios robos, atracos, homicidios y de herir de bala al sargento mayor policial, Enmanuel de Jesús Tavárez.

Asimismo, se les adjudicó el ataque a tiros de varias personas que se encontraban en el estacionamiento de una ferretería en la carretera Santiago-Licey al Medio y a tres agentes en la urbanización Los Álamos, quienes le daban seguimiento.

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