Abogado crítica manejo caso del pelotero sentenciado a muerte en EE.UU.

Christopher B. Dupont se quejó mediante una carta

Fabio Gómez

SANTO DOMINGO.- El abogado Christopher B. Dupont criticó de manera categórica el manejo que se ha dado al caso del pelotero dominicano Fabio Gómez, acusado de asesinato y condenado en Estados Unidos a pena de muerte.

Dupont apunta que la defensa asignada a Gómez ha sido deficiente y pide que se le sea ordenado un nuevo abogado. También, siente preocupación debido a que la fecha límite para lograr el cambio de defensa es el 26 de febrero del 2010.

En una carta enviada el 27 de enero de 2010, el abogado sostuvo que el factor principal que determina quién es sentenciado a muerte es la raza y Fabio Gómez, por ser considerado afroamericano, no está exento.

El pelotero dominicano lleva 10 años preso en la cárcel estatal de Arizona.

A continuación la carta íntegra:

27 de enero del 2010

A Quien Pueda Interesar:

EL LAMENTO DE FABIO

Lamentablemente, debo admitir esta vergonzosa realidad para que todo el mundo la escuche: Yo vivo en un país que ejecuta a personas inocentes. Vivo en un país en donde políticos, abiertamente racistas, son elegidos para investigar y acusar a cualquier persona de cometer un crimen - no como un hecho de justicia sino como un hecho de ambición política. Vivo en un país en donde un hombre se puede quedar sentado solo, día tras día en la cárcel, acusado de uno de los más horrorosos crímenes imaginables, con un abogado de oficio quien se niega a visitarlo o a hablar con él por más de un año.

Su compatriota, Fabio Gómez, es ese hombre. Fabio ha estado encarcelado por más de diez años acusado, convicto y sentenciado a la pena de muerte por un crimen que él enfáticamente niega. Nadie lo escucha. Uno de los abogados en el juicio original de Fabio fue tan notoriamente incompetente, que la Corte Suprema lo suspendió poco después del juicio de Fabio, por fallar en comunicarse con sus clientes, por fabricar evidencia, y por mentirle a la Corte. Por lo tanto, no es de extrañar que Fabio fue convicto de uno de los crímenes más horribles que alguien se pueda imaginar: de violar a una mujer blanca y de pegarle hasta la muerte con un bate de béisbol.

No importó que los abogados de Fabio fallaron en presentar reportes que un hombre fue espiado en la vecindad del crimen el día antes del asesinato-CARGANDO UN BATE DE BEISBOL; no importó que un email fue enviado a la mujer fallecida, antes de su asesinato, amenazando que si el autor del email no ‘podía tenerla' nadie podría; y no importó un acosador quien había estado hostigando a la mujer por meses antes de su asesinato: el jurado nunca escuchó ninguna de esta evidencia.

Al contrario, el jurado (completamente blanco) escuchó sólo la evidencia que el fiscal presentó y encontró a Fabio culpable de asesinato. Es interesante que: aún sin tener el beneficio de la evidencia exculpatoria tan convincente, acabada de mencionar, sólo seis de los doce jurados creyeron que Fabio cometió asesinato intencional y premeditado. ¡No importó, el Juez sentenció a Fabio a muerte!

El caso de Fabio estuvo tan repleto de errores que hasta la Corte Suprema de Arizona, una Corte que rara vez interviene a favor de aquellos condenados, reversó la sentencia de Fabio.

Y ahora Fabio enfrentará a otro jurado del Condado de Maricopa.

De Acuerdo a Amnesty International, raza - no justicia - es el factor principal que determina quién es sentenciado a muerte en los Estados Unidos. Afro-Americanos (como Fabio es considerado en este país debido al color de su piel) son tres veces más probables a ser condenados a muerte que acusados blancos. La raza juega un papel principal en el sistema judicial criminal a través de los Estados Unidos. En el Condado de Maricopa, el sheriff está siendo investigado por el Departamento de Justicia por realizar perfiles raciales y por violar los derechos humanos de los Latinos, en específico; su sistema de cárceles ha sido determinado como inhumano y está actualmente siendo monitoreado por la Corte Federal. Es más, en el pasado, Irlanda se ha negado a extraditar a un prisionero hacia el Condado de Maricopa debido a las injustas condiciones de su sistema carcelario.

Aquí es en donde Fabio vive. Abandonado por el sistema judicial criminal, abandonado por sus abogados; solo en una celda, día tras día, sin poder defenderse de la última penalidad. Fabio espera, impotente, por su destino.

Es una situación desesperante. El Condado de Maricopa tiene más reclusos enfrentando la pena de muerte que ningún otro lugar en los Estados Unidos. Existen muy pocos abogados calificados para litigar estos casos tan complejos. A pesar de los fallos y recomendaciones, por expertos nacionales, que un abogado debe aceptar sólo un caso de pena de muerte a la vez, muchos abogados del Condado de Maricopa tienen dos, tres y hasta cuatro casos pendientes en un momento dado.

El abogado de Fabio tiene cinco. Entonces, no es de extrañar que ese abogado no haya tenido ningún tiempo para investigar el caso; no es de extrañar que no haya tenido tiempo para hablar con Fabio por más de un año.

Pero aún con un poquito de esperanza, existe una bendición. La gente dominicana es fuerte y unida. Los oficiales Consulares de la República Dominicana en Los Ángeles han trabajado incansablemente para solicitarle a la Corte en el Condado de Maricopa que le provea una defensa legal adecuada a Fabio.

Muchos países asignan recursos significativos para asegurarse que sus compatriotas estén protegidos mientras se encuentran en tierras extranjeras; notablemente la República de Méjico, que tiene varios abogados en anticipo, en el Condado de Maricopa, para asistir a sus connacionales quienes enfrentan la penalidad de muerte. La República Dominicana ha tomado su responsabilidad seriamente y ha honorablemente mantenido su deber bajo la Convención de Viena en Relaciones Consulares. Fabio está agradecido por el apoyo de sus conciudadanos mientras él trabaja para probar su inocencia.

Sólo podemos esperar que haya tiempo, ya que la fecha límite para lograr el cambio de defensa es el 26 de febrero del 2010.

Atentamente,

Christopher B. Dupont