Alburquerque pide sincerizar precios de los combustibles

Acusa al Gobierno de la quiebra de miles de negocios

SANTO DOMINGO.-El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Ramón Alburquerque, afirma que los precios de los combustibles constituyen el mayor dolor de cabeza del país, porque el Gobierno se empecina en ocultar la realidad del negocio de los derivados del petróleo al no traspasar las rebajas en la misma proporción, que se producen en los mercados internacionales.

Manifestó que la situación económica de los dominicanos pudiera ser menos dolorosa si el Gobierno sólo obtuviera como impuesto un porcentaje limitado como indica la ley y así reduciría el costo del transporte de carga y de personas, reduce el grave el costo operacional de las empresas, de los pequeños salones de belleza y negocios en general, que se ven precisados a emplear plantas de emergencia a causa de los prolongados apagones financieros y técnicos.

Insiste que los precios de la gasolina premium no debería pasa de RD$90.00 , el de la regular debería estar por los RD$80.00, el gasoil  a RD$75.00 pesos y el gas licuado de petróleo debería estar en no más de RD$ 40.00 pesos el galón, precios que regían en octubre del 2007 con los precios del crudo como están hoy.

Según el político perredeista, el país no se explica por qué las autoridades insisten en sacar provecho de los hidrocarburos, cuando reciben y usan libremente los dólares de Petrocaribe, que constituye hoy por hoy su principal fuente de financiamiento, sin que intervenga el Congreso Nacional, porque la mayoría congresual peledeista ha dejado sueltas las manos del presidente Leonel Fernández, quien se sirve con la cuchara grande.

Denunció que el Gobierno tiene circuitos directos  a personas y empresas vinculadas financiera y políticamente con funcionarios de alto nivel ,  quienes disfrutan de tarifas especiales sin pagar margen alguno, política que también beneficia a las  empresas comercializadoras de electricidad.

Empero, dijo que el resto de la población tiene el grito en el cielo porque nadie se ocupa de su suerte, debido que tiene que pagar el precio del kilovatio/hora en el país, que supera todos los precios en el resto del hemisferio occidental.