Autoridades buscan en basureros restos del niño asesinado en 1979
Para condenar al boricua Pedro Hernández se necesitan pruebas físicas como evidencias
NUEVA YORK.- El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y autoridades municipales comenzaron ayer martes a revisar las rutas de los camiones recolectores de basura que pasaron por las áreas en las que el boricua Pedro Hernández confesó haber tirado una caja de cartón con los restos del niño Etan Patz a quien secuestró, asesinó y descuartizó el 26 de mayo de ese año.
Investigadores del NYPD confirmaron ayer la intensa búsqueda, mientras especialistas legales, incluidos exagentes del FBI, sostienen que sin las pruebas físicas va a ser muy difícil que un jurado pueda condenar a Hernández por el crimen.
El FBI también se ha mostrado escéptico sobre la confesión del puertorriqueño de 51 años de quien dice, tiene conducta bipolar.
El presunto asesino les dijo a los interrogadores que luego de asesinar al menor, desmembró el cuerpo, lo metió en una bolsa de basura que puso en una caja de cartón y la tiró en desperdicios que ahora no recuerda con exactitud en qué lugar de Manhattan.
Los analistas del FBI han dicho además que la confesión de Hernández está llena de incoherencias y es propia de un sujeto con perturbaciones mentales que alucina.
El boricua, arrestado el miércoles de la semana pasada en un poblado de New Jersey, les dijo a las autoridades que había matado al niño en la bodega donde trabajaba en el sector Soho del Bajo Manhattan y tiró el cadáver en un callejón a poca distancia del establecimiento.
Un portavoz del Departamento de Sanidad, responsable de recoger la basura en la ciudad, dijo que la dependencia está cooperando al máximo en las investigaciones.
Manuel Gómez, un e agente del FBI dijo que un jurado tendría la difícil encomienda de decidir si Hernández está en condiciones de enfrentar un juicio, después que se le hagan numerosas evaluaciones siquiátricas. El exagente federal agregó que si se encuentran restos del menor, eso ayudaría enormemente a clarificar el hecho y a dar credibilidad sin a dudas a la confesión del puertorriqueño.
El presunto asesino les dijo a los interrogadores que luego de asesinar al menor, desmembró el cuerpo, lo metió en una bolsa de basura que puso en una caja de cartón y la tiró en desperdicios que ahora no recuerda con exactitud en qué lugar de Manhattan.
Los analistas del FBI han dicho además que la confesión de Hernández está llena de incoherencias y es propia de un sujeto con perturbaciones mentales que alucina.
El boricua, arrestado el miércoles de la semana pasada en un poblado de New Jersey, les dijo a las autoridades que había matado al niño en la bodega donde trabajaba en el sector Soho del Bajo Manhattan y tiró el cadáver en un callejón a poca distancia del establecimiento.
Un portavoz del Departamento de Sanidad, responsable de recoger la basura en la ciudad, dijo que la dependencia está cooperando al máximo en las investigaciones.
Manuel Gómez, un e agente del FBI dijo que un jurado tendría la difícil encomienda de decidir si Hernández está en condiciones de enfrentar un juicio, después que se le hagan numerosas evaluaciones siquiátricas. El exagente federal agregó que si se encuentran restos del menor, eso ayudaría enormemente a clarificar el hecho y a dar credibilidad sin a dudas a la confesión del puertorriqueño.
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