Azua, más allá de los tumbes

En La Bombita se reúnen en las esquinas, pero no hablan del tema.
¿Qué significa Azua de Compostela? Como si se tratara de una cátedra de historia, el coronel Ricardo Antonio Doñé Jaime lanza la pregunta a unos 10 agentes formados frente al Departamento de Policía.

Son las 8 de la mañana y los uniformados se preparan para salir al primer patrullaje del día. Con la plática mañanera, además de darles instrucciones, Doñé Jaime trata de homogeneizar el grupo, traído desde distintos puntos del país a raíz de los incidentes por drogas de principios de mes, y de inculcarles un poco de información sobre el territorio que deben defender de la delincuencia.

En los 11 días que lleva, la nueva comandancia ha estabilizado el municipio, ha apresado a 15 personas por supuestos vínculos con el narco, ha decomisado 12 kilos de estupefacientes y ha logrado la estampida de los llamados "tumbadores" de drogas, pero aún le falta la tarea más importante: restablecer la confianza de los ciudadanos, quienes temen hablar hasta de cómo se sienten.

"Yo no tengo nada que decir", expresó como evidencia del sentir de muchos, una residente en La Bombita cuando se le abordó.

La Bombita es el barrio más perjudicado desde el punto de vista publicitario con el último "tumbe" de drogas, que dejó tres muertos, incluyendo un policía del destacamento del lugar.

Luego del incidente y las denuncias de complicidad con el narco, la dotación fue trasladada, y según los vecinos, la sustituta, está trabajando.

En Azua, como en otras provincias del Sur y del país, el macro y el microtráfico de drogas ha ganado terreno. Pero aquí se ha impuesto una nueva modalidad: la de los "tumbes", que según el significado coloquial, son la entrega de drogas falsas a compradores. Este intercambio genera más violencia de la habitual porque lleva consigo el engaño. Según los comentarios, las falsas sustancias son elaboradas con abono triturado, cal y otros componentes químicos.

Los intercambios se dan generalmente en las afueras de la ciudad, como ocurrió con el caso que destapó la caja de pandora. Pero algunos residentes de La Bombita afirman que los tumbes han llegado hasta el propio barrio y, que incluso, en una ocasión hubo varios heridos.

Una muestra de la dimensión del problema la da el padre Alberto Espinal, párroco del municipio de Azua. Explica que en noviembre pasado denunció la existencia de 1,500 puntos de drogas diseminados en los 10 municipios y los 22 distritos municipales que componen la provincia.

Un problema profundo

Aproximadamente 25 mil personas habitan en el barrio La Bombita, el más grande del municipio de Azua. En su mayoría son personas de bien, marcadas por la pobreza y el desempleo, dos elementos que cuando se unen pueden convertirse en una bomba de tiempo.

"Si aquí en La Bombita hay cincuenta tumbadores van a subir doscientos más por la falta de empleo", pronosticó "Gringo", quien al mediodía del viernes no había conseguido qué hacer para ganarse el pan.

En otra esquina del centro del barrio, Manuel Pérez conversaba con un amigo. "Esto está de pura piña", dijo, en referencia a la situación económica. Explicó que es dueño de una peluquería y que salió a la calle por la ausencia de clientes.

El desempleo y la falta de oportunidades son el mayor tormento de los azuanos, ya que fuera de los campos agrícolas y las agroindustrias, hay pocos lugares donde ganar el sustento. La zona franca que se construyó hace más de seis años, permanece tan cerrada como el primer día.

Aquí también escasean las alternativas para la sana diversión. En La Bombita, por ejemplo, apenas hay dos canchas de baloncesto para la abultada población.

Más, mucho más

El padre Alberto Espinal ve positiva la sustitución de los policías y el aumento del patrullaje, pero enfatiza que no es suficiente.

Para él, la problemática no se puede mirar desde el punto de vista superficial, porque "es más profunda de lo que nos imaginamos". "Esta es una sociedad mal organizada y esto ya está llegando a la gente que sufre. Yo no les puedo pedir a la gente de La Bombita y de El Prado que me vean viviendo bien y que no entren (a ese círculo) porque todo el mundo aspira a vivir dignamente", argumenta.

Como parte de la desigualdad social que se ha asentado en la provincia, Espinal acota que en los últimos cinco años 31 mil jóvenes han terminado el bachiller y sólo 10,000 se han matriculado en universidades. "¿Yo me preguntó donde están los otros veintiún mil que han terminado?", reflexiona el sacerdote.

Azua es la quinta provincia en extensión del país (1,426 kilómetros cuadrados) y de acuerdo al Informe de Desarrollo Humano 2008, del PNUD es la séptima provincia más pobre, con un 18.3% de índice de pobreza humana. Tiene gran potencial turístico por explotar.

Qué hacer

Espinal entiende que hay que educar, pero sobre todo, el Estado debe crear oportunidades para las personas que viven en la provincia, especialmente en los barrios marginados para que puedan sobrevivir sin tener que caer en el delito. Pero mientras llegan las acciones estatales, la comunidad con la motivación de la iglesia católica, ha comenzado a hacer reflexiones de lo que está pasando. El pasado miércoles celebraron la primera en el parque Duarte, adonde acudieron las fuerzas vivas del municipio.

Ramón Antonio Beltré, presidente de la Federación de Juntas de Vecinos de la provincia, dice que están dispuestos a trabajar, pero siempre que haya garantías de las autoridades de que cumplirán lo acordado.

Hacen esfuerzos

Cuando al gobernador Isvelio Delgadillo se le pregunta sobre la situación, responde que Azua es un pueblo "tranquilo, histórico y acogedor". Cree que ha sido una exageración situarla como una narco provincia.

Reconoce que hay que crear fuentes de empleo y asegura que en eso están. Expresó que han hecho contactos con inversionistas textiles y agroindustriales para que se instalen en la zona franca. Y agrega que actualmente se expande una empresa de café y que otras del área agroindustrial están en fase de instalación.

Nuevos policías, pero pocos insumos

La llegada de nuevos policías a la dotación de Azua ha dado nuevos bríos a la lucha contra la delincuencia, pero no ha mejorado las condiciones de trabajo. Actualmente, el Departamento de la Policía sólo cuenta con dos vehículos, ocho motores y radio comunicaciones para hacer el trabajo. El coronel Doñé Jaime informó que implementarán una nueva estrategia y que pronto llegarán equipos para mejorar la logística. Al igual que el gobernador, el oficial afirma que le sorprendió la tranquilidad del pueblo de Azua y que los que han creado problemas son unos cuantos.

La provincia es la séptima más pobre del país, según el Informe de Desarrollo Humano 2008 del PNUD, con un 18.3% de índice de pobreza.