Balaguer sigue siendo tan polémico como en vida

SANTO DOMINGO.- Joaquín Balaguer, el ex presidente dominicano que una vez con mano de hierro y otra con tolerancia se aferró al ejercicio del poder, es recordado con la misma vehemencia con la que en vida fue admirado y combatido.

Uno de los "cortesanos", como él mismo se definió, del dictador Rafael Trujillo (1930-61), Balaguer fue la clásica referencia del caudillo latinoamericano desde que a mediados de los sesenta asumiera las riendas de una nación dividida por una Guerra Civil y una intervención militar estadounidense.

Dueño de una impresionante oratoria, el también escritor, poeta, ensayista y compositor, gobernó un primer período (1966-78), el llamado de los "Doce Años", para regresar a la jefatura del Estado por otros diez, (1986-96), ya disminuido por la ceguera y el paso del tiempo.

"Balaguer simboliza la corriente histórica del conservadurismo y el autoritarismo en la República Dominicana, de la que fue su punta de lanza bajo el amparo de Estados Unidos", aseguró a Efe el ex izquierdista, Rafael "Fafa" Taveras, que combatió a Balaguer con las armas.

Sus críticos denuncian que ese gobierno de los "Doce Años", en el que centenares de opositores murieron, fueron encarcelados o huyeron al exilio para sobrevivir, fue producto de la formación política de un Balaguer curtido en la "escuela" de Trujillo.

"Su comportamiento individual en el ejercicio de la autoridad, con un sello muy personal y particular, se impuso a la institucionalización del país", comentó Taveras, aunque reconoció que Balaguer fue un "constructor que dejó una notable infraestructura a la sociedad".

Hombre de vasta cultura, que hizo de la paciencia su virtud, Balaguer fue un audaz político que en más de una ocasión supo ganarse la admiración y fidelidad de enconados opositores.

"Al final de su vida quiso morir en paz reconciliándose con muchos de sus adversarios", aseguró el ex dirigente de izquierda sobre un hombre que en 1978 abandonó el poder bajo presión de su más firme aliado, Estados Unidos, país que volvió a jugar un rol estelar en la crisis política de 1994, que se saldó con la reducción en dos años del gobierno de Balaguer.

Sin embargo, para el historiador Ramón A. Font Bernard, quien fuera uno de sus más estrechos colaboradores, Balaguer no puede ser juzgado de un día para otro.

"La izquierda creó una 'leyenda negra' sobre Balaguer acusándolo de matar revolucionarios, pero olvidan que su primer gobierno se produjo en la llamada Guerra Fría, cuando la República Dominicana era el epicentro de ese período en el Caribe, dada su cercanía con la Cuba comunista de Fidel Castro", explicó Font Bernard a Efe.

Font Bernard llamó "delincuentes" a muchos de los combatientes de izquierda que hacían "la vida imposible" a Balaguer.

"Es verdad que habían fuerzas incontrolables dentro de su gobierno, pero hay que saber que había intervención estadounidense en ese sentido (...) él salvó la vida a muchos de los que hoy andan por ahí señalándole", aseguró.

El historiador también le da méritos a las decenas de obras físicas que ejecutó el ex gobernante.

"Jamás ha podido ser superado su gobierno en construcción de obras tan importantes como viviendas, presas, calles, carreteras, puentes, acueductos, escuelas (...)", sentenció.

Y es que a cuatro años de su fallecimiento, las opiniones sobre Balaguer siguen siendo tan polarizadas como en la época en que era el personaje de mayor influencia en su país, aunque amigos y enemigos coinciden en que aún el tiempo es poco para asumir un juicio definitivo.

"Soy un político de los pies a la cabeza", se definió en una ocasión Balaguer, a quien se le atribuía un conocimiento a la perfección de la idiosincracia del dominicano.