Bernard habla sobre muerte de González

Bernard dijo que cuatro meses antes habían comprado el apartamento

SANTO DOMINGO. Madeline Bernard Peña, la viuda del asesinado teniente coronel de la Policía, José Amado González y González, reveló que momentos antes de éste ser abatido, el 24 de diciembre del 2009, el oficial había hablado con un militar.

Con lágrimas en los ojos y voz quebradiza, narró que el presunto socio del capo boricua José David Figueroa Agosto la había llevado a un salón ubicado en la avenida George Washington.

Cuando iban de regreso al apartamento situado en la Torre Serena, que dijo González había comprado cuatro meses antes, el coronel se detuvo en el camino y se desmontó de la yipeta que conducía, para hablar con el uniformado, que Bernard asegura no conoce, a pesar de que lo había visto en su casa.

Cree que el militar era amigo de González y González. La imputada del proceso de presunto lavado de activos en contra de la red de Figueroa Agosto funge como testigo en el juicio en contra de los nueve alegados sicarios al servicio del boricua, que se ventila en el Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional.

Bernard recibió tres disparos que la mantienen en una silla de ruedas, el día en que fue ultimado su esposo de 13 disparos. Expuso que ese día no vio a los autores del hecho, porque estaba de espaldas y no podía caminar.

Las entrecortadas e inaudibles respuestas de Bernard Peña obligaron al tribunal a recesar el juicio a los fines de que la testigo terminara de sollozar.

¡Tamaña sorpresa al regreso de los jueces! José Alberto de la Cruz Paredes, uno de los nueves imputados, se marchó raudo hacia San Pedro de Macorís.

Interrogatorio

La presidenta del tribunal, Pilar Rufino Díaz, que también integran Daira Medina y Daniel Nolasco, informó que el interrogatorio a Madeline Bernard continuará el próximo miércoles. La ausencia de De la Cruz Paredes motivó el caso. El imputado alegó que una hija había tenido un percance, sin que el tribunal tuviera conocimiento. Su abogado, Zacarías Payano Almánzar, expuso al tribunal las razones por las cuales debió ir hacia su hija.