El maltrato a los animales y su influencia negativa en los infantes
En la República Dominicana es común encontrarse en los barrios marginados a perros peleando hasta morir
SANTO DOMINGO. Desde su evolución hasta nuestros tiempos la humanidad ha creado patrones de violencia justificada para poder subsistir. Pero qué sucede cuando ese apetito de sentirse superior influye de manera negativa en las familias y la sociedad.
A menudo nos encontramos con el despiadado suceso de maltrato animal, propio de una pobre conciencia social para su protección y cuidado, a pesar de estar vigente la Ley 248- 12 que busca proteger a estos indefensos.
Un estudio realizado en Estados Unidos llegó a la conclusión de que los asesinos en serie tienen antecedentes de maltrato animal.
Alan Afaelthouse, experto en psiquiatría forense en la década de los 80, realizó diferentes investigaciones con hombres violentos internos en las diferentes cárceles de Estados Unidos de las que pudo comprobar que en muchas ocasiones los actos de agresión practicados por los presidiarios tenían un pasado de maldad hacia los animales.
En la República Dominicana es común encontrarse en los barrios marginados a perros peleando hasta morir.
Otra forma de maltrato ocurre cuando un perro mata una gallina. Su dueño arremete a garrotazos contra el animal, culpable de intentar satisfacer el hambre provocada por el descuido de su amo. Todo esto, ante la mirada indiferente de los moradores, pues es mejor callar y tener una feliz convivencia.
Los niños imitan los modelos de conducta que tienen a su alrededor, y si este es el ejemplo, ¿qué se podrá esperar de los adultos del futuro? La respuesta es simple: adultos que aceptarán la conducta agresiva hacia los demás como algo normal.
Es aquí donde resalta la frase del médico canadiense nacido en julio de 1895, Frederic Addison McGrand: “La crueldad ha maldecido a la familia humana durante incontables eras. Es casi imposible que alguien sea cruel con los animales y amable con los humanos. Si a los niños se les es permitido ser crueles con sus mascotas y otros animales, aprenderán fácilmente a adquirir el mismo placer de la miseria humana. Estas tendencias pueden fácilmente concluir en el crimen”.
Pero no todo está perdido. Hay una forma infalible de combatir este flagelo social y es guiarlos para que aprendan a ser más tolerantes en su largo recorrer por la vida, mostrarles que el amor al prójimo va de la mano con todo ser vivo. Y quién sabe, si empezando por ahí, en unos años tengamos una generación con un mayor respeto de la vida.
Como lo explica la doctora Carolina Collado de Acevedo, citando una frase de Steven Pinker: “No sabemos nada realmente del amor, si no queremos a los animales”.
La especialista invita a los padres a guiar a sus pequeños a aprender a ser más tolerantes en su largo recorrer por la vida y mostrarles que el amor al prójimo va de la mano con todo ser vivo.