César Sánchez Beras: "Tengo el desafío de alcanzar la misma altura en cualquier género"
El autor acaba de publicar Eclipse de mar
SANTO DOMINGO. El poeta y cuentista César Sánchez Beras tiene una historia que contar y la ha puesto en un poemario.
El escritor, que vive en Estados Unidos y viene a su país cuatro veces por año, ha hecho de Eclipse de mar un homenaje al cantautor Joaquín Sabina.
Aunque se le conoce también como decimero, el género literario que le ha dado mayor estatus es el infantil. Su obra El sapito azul, un texto que se lee en los colegios y escuelas, ya va por una cuarta edición.
Beras está en el país con motivo de la Feria Internacional del Libro.
En la poesía suya abundan mucho elementos como la mar y la lluvia...
Casi todos los poetas tienen simbolismos. Mi poética ha tenido cierto simbolismo dependiendo la época. Hubo una época que fue el mar y hubo una época que fueron los ángeles, hubo una época que fueron algunos elementos de la tierra como la cayena. Creo que esos son ciclos de la poesía mía. Hubo una época que coincide con la migración mía hacia Estados Unidos que es donde más se enmarca eso que tú adviertes del mal. Quizás por el hecho de la lejanía, quizás porque donde quiera que tú vivas y ves el mar, concatenas tu recuerdo con la infancia.
Su poemario Eclipse de mar está lleno de esos simbolismos...
Eclipse de mar es un libro nuevo, pero tiene textos de otros libros, porque Editorial Santuario, en su primera etapa -ahora es una gran editora- me pidió que quería publicar un libro, por la amistad que tenemos Isael y yo, quería publicar un libro infantil, pero por los compromisos que yo tengo con Alfaguara por los libros infantiles, entonces tuve que publicar un libro que no fuera infantil, y elegí un libro que se llama Eclipse de mar, que se lo dedico entero al cantante Joaquín Sabina que es buen poeta. El libro tiene un índice de cómo debe leerse, de tal página a tal página oyendo tal disco de Sabina. Es una especie de clave, más o menos como lo que hizo Cortázar en Rayuela.
Usted maneja varios géneros ¿Qué le hace ser tan versátil en lugar de escoger un solo camino dentro de la literatura?
A mí me gustan todos los caminos dentro de la literatura, excepto la novela, porque pienso que la novela es un género para el que hay que tener una inteligencia a parte, que no es la del poeta. Sin embargo, acabo de terminar una novela infantil y con respecto a los géneros que manejo, yo me pongo retos. Por ejemplo, terminé un libro de haiku, he terminado versos blancos, sonetos, versos libres. Y también tengo teatro en verso y me pongo una especie de desafío para ver si puedo alcanzar la misma altura en cualquier género del poeta que soy. O sea, que el que me lea en un libro de poesía infantil y en uno de poemas para adultos que no tenga la sensación de que son dos poetas diferentes. No siempre se logra. Hay casos donde se ha logrado como es Lorca para niños y Lorca para adultos.
¿Por qué lo distinguen más, por ser el autor de El sapito azul o por su poética?
Del 2004 hacia abajo me distinguían más como el poeta o como el decimero, pero ya yo estoy en un gran nivel de lectores infantiles. He leído en muchas escuelas y colegios. Me da gusto eso y mi sapo lleva ya cuatro ediciones.
Dondequiera que voy, al sapo lo invitan a que lean Pez Sabueso y Don Delfín, Leyenda de Carnaval y el Cemí y el fuego, una leyenda taína que me publicó Alfaguara ahora. Creo que el mundo infantil me ha dado el estatus que tengo como escritor ahora.
Alguna vez usted comentó que no todo el mundo podía escribir literatura infantil ¿a qué se refería?
A veces el autor piensa que escribir literatura infantil es escribir un tema infantil y la literatura infantil es algo más ambicioso. Hay algunos autores que por el hecho de que tú le pongas infantil no es para niños, como El principito o Platero y yo. Y yo pienso que esa lectoría, esa audiencia de los niños es muy desafiante porque hay que tener en cuenta luchar contra los juegos electrónicos, contra la televisión y porque le guste al niño, que sea divertido, que tenga fantasía, que tenga su nivel de lengua y el nivel de edad. O sea, es más difícil escribir para niños que para adultos.