Descuido y sedimentos siguen amenazando la vida útil de las presas
Se hace hincapié en continuar la reducción de la deforestación en partes altas de cuencas
SD. Mientras entendidos en el sector hidráulico aseguran que en el país no hay información precisa sobre el nivel de sedimentación de las presas, datos del Comité de Presas señalan que ronda el 19.6% para un total de 328.8 millones de metros cúbicos (mmc) en volumen.
El vocero del Comité, el ingeniero Luis Cuevas asegura que el nivel aún es considerable, pero alerta sobre cómo esto podría cambiar según transcurra en lo adelante la tasa de deforestación en las cuencas, que incidiría a nivel económico y en el deterioro de la vida útil de estas infraestructuras, que es de 50 años.
Como consecuencia de la sedimentación, que es el depósito en el fondo del embalse del material sólido transportado por una corriente de agua, sólo en el 2006, la Central Hidroeléctrica de Jimenoa tuvo una pérdida estimada de US$5.29 millones y salió de operación, según señala el informe "Limpieza de embalses y control de cuencas hidrográficas de las presas de la República Dominicana", presentado en un simposio del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia).
La presa de Taveras, puesta en operación en el 1973, que aporta al sistema energético, al regadío y al suministro de agua a Santiago y Moca, tiene un volumen de sedimentos de 35.9 mmc, para una capacidad de almacenamiento actual de volumen muerto de cero, según datos del Comité de Presa.
Valdesia, iniciada en 1976, que aporta el mayor volumen de agua para el acueducto de Santo Domingo y la ciudad de San Cristóbal, tiene una capacidad de almacenamiento actual de volumen muerto o sedimentación de 22 mmc, de una capacidad inicial de 56.
Sabana Yegua (1979), desde donde se nutren varios acueductos de la región Sur para dar agua a localidades de las provincias Barahona, Bahoruco e Independencia, tiene un volumen muerto de 18.2 mmc, de una capacidad inicial de 33. La presa de Bao (1984), con una capacidad de almacenamiento inicial de 115 mmc, tiene 64.1 de volumen muerto.
Pese a los datos, el ingeniero Ramón Isidro Rodríguez, quien participó en la construcción de la presa de Taveras, enfatiza que en el país hacen falta más estudios para conocer la situación real de la sedimentación en las 35 presas existentes.
El vocero del Comité de Presas señala que en la República Dominicana no se usan métodos de limpieza de estos sistemas ni de la sedimentación, salvo un equipo para arreglar obras de toma, quitar troncos y palos, entre otros procesos.
"El gran problema estriba en que estas obras se ha pretendido manejar con el mismo tratamiento en cuanto a su mantenimiento y operación que cualquier obra de ingeniería", dice el ingeniero Rodríguez.
"Los gobiernos de turno no se han preocupado en darle mantenimiento a las presas... no solamente existe una gran cantidad de sedimentos en las presas, volumen que continúa aumentando, sino que no se han tomado las medidas para evitar que continúe el acarreo continuo de sedimento a las presas", concluye.
La presa de Taveras, puesta en operación en el 1973, que aporta al sistema energético, al regadío y al suministro de agua a Santiago y Moca, tiene un volumen de sedimentos de 35.9 mmc, para una capacidad de almacenamiento actual de volumen muerto de cero, según datos del Comité de Presa.
Valdesia, iniciada en 1976, que aporta el mayor volumen de agua para el acueducto de Santo Domingo y la ciudad de San Cristóbal, tiene una capacidad de almacenamiento actual de volumen muerto o sedimentación de 22 mmc, de una capacidad inicial de 56.
Sabana Yegua (1979), desde donde se nutren varios acueductos de la región Sur para dar agua a localidades de las provincias Barahona, Bahoruco e Independencia, tiene un volumen muerto de 18.2 mmc, de una capacidad inicial de 33. La presa de Bao (1984), con una capacidad de almacenamiento inicial de 115 mmc, tiene 64.1 de volumen muerto.
Pese a los datos, el ingeniero Ramón Isidro Rodríguez, quien participó en la construcción de la presa de Taveras, enfatiza que en el país hacen falta más estudios para conocer la situación real de la sedimentación en las 35 presas existentes.
El vocero del Comité de Presas señala que en la República Dominicana no se usan métodos de limpieza de estos sistemas ni de la sedimentación, salvo un equipo para arreglar obras de toma, quitar troncos y palos, entre otros procesos.
"El gran problema estriba en que estas obras se ha pretendido manejar con el mismo tratamiento en cuanto a su mantenimiento y operación que cualquier obra de ingeniería", dice el ingeniero Rodríguez.
"Los gobiernos de turno no se han preocupado en darle mantenimiento a las presas... no solamente existe una gran cantidad de sedimentos en las presas, volumen que continúa aumentando, sino que no se han tomado las medidas para evitar que continúe el acarreo continuo de sedimento a las presas", concluye.
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