Después de 20 años en la cárcel, un examen de ADN prueba su inocencia

NUEVA YORK.- Steven Barnes, sentenciado por violación y asesinato será puesto en libertad luego de 20 años en prisión por un crimen que no cometió. 

Pero como “el crimen no prescribe” y no hay verdad oculta bajo el sol, Barnes tuvo que ser liberado ayer de la cárcel del condado Oneida en Nueva York después que la organización “Proyecto Inocencia” lograra que la fiscalía y un juez de la Corte Criminal aprobaran una nueva investigación dentro de la cual, un examen del ADN al reo, determinó su inocencia.

Barnes, fue condenado en 1989 cuando apenas tenía 16 años de edad por la violación sexual y el asesinato por estrangulamiento de la adolescente Kimberly Simmon quien tenía la misma edad que él en el momento de ser ultimada.

Los abogados del proyecto y el fiscal del distrito Scott McNamara pidieron a la corte poner en libertad a Barnes después que recibieron del ADN desde un laboratorio. La víctima y el ex prisionero fueron compañeros de estudios en la escuela secundaria de Whitebosro. Ahora él tiene 42 años de edad y siempre mantuvo su postura de que era inocente, pero al parecer, los fiscales del momento que lo enjuiciaron, bloquearon evidencias que pudieron favorecerlo durante la causa.

“El proyecto Inocencia y el fiscal del distrito consideramos que la prueba del ADN respaldan la inocencia del señor Barnes por lo que pedimos a esta honorable corte desestimar su convicción y declararlo inocente”, indica una misiva enviada por los defensores al juez.

Michael Dwyer que ahora fue el juez encargado deponer en libertad a Barnes, trabajaba en la oficina del fiscal de distrito cuando el caso se ventiló. Barnes fue declarado culpable de violación sexual y asesinato en segundo grado. La abogada hispana Alba Morales fue una de los juristas que representaron al inocente condenado injustamente en una vista que se llevó a cabo para presentar la moción de libertad.

Barnes estaba sentenciado a una pena de entre 25 años a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional por lo menos hasta cumplir un  cuarto de siglo y si no salía ahora, su liberación estaba prevista para el 2014, si la Junta de Libertad Bajo Palabra lo concedía.

Shawn Barnes, un hermano del liberado, dijo que la familia siempre estuvo conciente de que su pariente era inocente. “Siempre creí en mi hermano y mantuve todo el tiempo que fue condenado siendo inocente”, añadió Shaw.

Su madre dijo que hay mucho que agradecer y recordó una llamada que recibió desde el proyecto Inocencia desde donde le dijeron que si estaba lista para agregar un plato en la mesa para el Día de Acción de Gracias. “Quedé como en shock, cuando me anunciaron que mi hijo volvería a casa esta misma semana”, añadió la ahora alegre mujer.

El cadáver de la infortunada muchacha fue encontrado en una zanja de la calle Marcy en el poblado de Mohawk el 18 de septiembre de 1985. En los meses subsiguientes al macabro hallazgo, Barnes fue interrogado por la policía. Dos años y medios después fue acusado por un Gran Jurado y en el juicio que duró tres semanas, varios “testigos” declararon que vieron a la víctima subir a una camioneta de color marrón parecida a una propiedad del acusado.

Otros declarantes dijeron que vieron a un hombre parecido a Barnes parado frente a un vehículo como el suyo y cerca a la zona donde se encontró el cuerpo sin vida de la adolescente asesinada.

La defensa del acusado demostraron que este se encontraba en un lugar de jugar bolos en ese mismo momento, pero la justicia no quiso corroborar la coartada. El ex fiscal del condado William Kernan admitió que la condena había sido “circunstancial”, pero dijo que hubo demasiadas “coincidencias” y por estas, permitió que se condenara al inocente.

El abogado Barry Scheck, quien dirige el proyecto Inocencia y trabajó en la barra de defensa en el sonado caso de OJ Simpson en 1996, dijo que la organización desde su creación en 1992 ha conseguido la libertad de más de 200 personas.

En 1996, Barnes le solicitó ayuda a la oficina del proyecto en Boston, pero los resultados no fueron concluyentes, porque las muestras estaban muy deterioradas, según explicó la abogada Eric Ferrero portavoz del proyecto. En marzo del 2007 el hermano de Barnes fue a Boston y consiguió que se reabriera el caso.

Las pruebas de ADN que se hicieron este año se aplicaron con técnicas desarrolladas en las últimas décadas. “Cada año, las técnicas de exámenes de ADN avanzan”, sostuvo Ferrero. “Hay algunas que incluso pueden obtener resultados de muestras más pequeñas o degradadas”, agregó la portavoz del proyecto. Destacó que las nuevas pruebas del ADN hechas a las que se encontraron en el cuerpo de la víctima, no corresponde a Barnes.

La madre del reo Sylvia Barnes dijo que la familia tuvo que gastar más de $100 mil dólares en la defensa de este. La fiscalía dijo que continuará las investigaciones hasta identificar al autor real del asesinato.