Día Mundial del Alzheimer

Científicos españoles publican guía sobre biomarcadores PET para su detección precoz

Elena Prieto, Javier Arbizu y Mario Riverol, especialistas en Neurología y Medicina Nuclear de la Clínica Universidad de Navarra observan el depósito de amiloide en una imagen cerebral. (Fuente Externa)

PAMPLONA, España. Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra y otros centros españoles publicaron en la revista oficial de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular una guía sobre los biomarcadores PET como la mejor técnica de imagen para la detección precoz de la enfermedad del Alzheimer. El documento está dirigido a profesionales médicos.

La actual disponibilidad de biomarcadores de imagen PET (Tomografía por Emisión de Positrones) permite obtener un diagnóstico precoz y fiable de la enfermedad de Alzheimer. Dicha tecnología de imagen consiste en inyectar al paciente un radiofármaco específico (biomarcador) que posibilita a los especialistas la visualización a través del tomógrafo de imágenes de determinadas alteraciones moleculares, en este caso, en el cerebro del paciente.

De este modo, se puede observar la disfunción neuronal (PET-FDG) y el depósito de proteína beta amiloide (PET-amiloide), aspectos característicos de la enfermedad de Alzheimer. En definitiva, la tecnología PET ofrece “la oportunidad de aplicar los nuevos criterios de detección temprana en su práctica clínica”.

Los autores del documento son el doctor Javier Arbizu, especialista en Medicina Nuclear de la Clínica Universidad de Navarra, y los doctores García-Ribas (Hospital Univ. Ramón y Cajal), Carrió (Hospital de la Santa Creu y San Pau de Barcelona), Garrastachu (Hospital San Pedro y Centro de Investigación Biomédica de La Rioja), Martínez-Lage (Centro de Investigación y Terapias Avanzadas de San Sebastián) y Molinuevo (Hospital Clinic i Universitari y Fundación Pasqual Maragall de Barcelona).

Derecho a un diagnóstico a tiempo

La Asociación Internacional de Enfermedad de Alzheimer considera una prioridad el derecho de los pacientes a recibir un diagnóstico a tiempo. Hasta hoy, el diagnóstico de esta enfermedad y de otras neurodegenerativas no plantea dificultades cuando el síndrome con sus síntomas ya está establecido.

No ocurre así cuando lo que se barajan son sólo sospechas de demencia sin síntomas reconocibles. Si el paciente es remitido para un estudio diagnóstico pasa una media de evolución de 2,4 años, lo que se traduce ya en un estadio moderado de la enfermedad. Se establecen así nuevos criterios diagnósticos que se fijan en el estado de los procesos fisiopatológicos antes del desarrollo de la demencia, fase prodrómica de la enfermedad. De aquí la importancia de los biomarcadores en el proceso de diagnóstico temprano.

Biomarcadores, ¿cómo y cuándo?

En esta línea, se contemplan dos tipos de biomarcadores: los de origen estructural Tomografía Computerizada (TAC) o resonancia magnética (RM).

Pero la sensibilidad para diagnosticar las fases iniciales de la enfermedad se consigue, especialmente, con la valoración de la lesión neuronal mediante radiofármacos PET-FDG y, de forma complementaria, con la observación del depósito de amiloide, mediante PET-amiloide.

Así, “la clave” para que ambos tipos de biomarcadores de imagen PET tengan un impacto sustancial sobre la práctica clínica radica en “limitar su empleo a pacientes cuyo perfil cognitivo haya sido adecuadamente caracterizado”.

Avanzan, en este sentido, que el estudio PET de un paciente debe solicitarse cuando se prevea que la información que puede aportar “vaya a modificar la certeza diagnóstica y, por tanto, a facilitar el manejo del paciente”.

“Facilitaríamos al paciente el acceso a la atención adecuada y a la información necesaria sobre las causas y el pronóstico de su deterioro cognitivo”, de modo que se posibilita la programación de su futuro próximo.