Los libros usados sobreviven a la era digital como una opción de ahorro
Aunque los recursos digitales ganan terreno, la venta de textos usados se mantiene
En una época en la que los recursos digitales forman cada vez más parte de la vida cotidiana, los libros usados se vuelven una opción valiosa para quienes buscan sumergirse en el conocimiento y, al mismo tiempo, darles una segunda vida a estos ejemplares.
Aunque la temporada escolar concentra la mayor demanda de estos textos, comerciantes aseguran que la venta de ejemplares usados se mantiene durante todo el año con la venta de textos universitarios, obras literarias, diccionarios, libros de caligrafía y otros ejemplares que pasan de una familia a otra.
Uno de los principales puntos donde se desarrolla esta actividad es el Paseo de la Lectura, en la avenida Duarte, en el Distrito Nacional, donde decenas de librerías ofrecen textos escolares y universitarios, así como obras literarias.
Una segunda oportunidad
Bolívar Viola, propietario de Librería Viola, explica que gran parte de los libros que comercializa proviene de los propios padres, quienes, al finalizar el año escolar, venden los textos que sus hijos ya utilizaron.
Dependiendo de las condiciones en que se encuentren, los libros son comprados por la librería o recibidos mediante el denominado “cambiazo”, un sistema que permite obtener el libro del siguiente grado pagando únicamente la diferencia.
“Si tú traes un libro de quinto y quieres el de sexto, yo te cobro 300 o 350 pesos por el cambio, dependiendo de las condiciones del tuyo”, explica Viola.
El mecanismo permite que los textos continúen circulando entre distintas familias, ya que los ejemplares que dejan de ser útiles para un estudiante pueden ser aprovechados por otro.
Como ejemplo, muestra un libro de matemáticas de sexto grado cuyo precio nuevo ronda los 2,295 pesos, mientras que uno usado puede adquirirse por entre 800 y 900 pesos. Si el padre entrega el libro del grado anterior mediante el sistema de “cambiazo”, el costo puede reducirse hasta 350 pesos.
Una lista escolar completa puede incluir alrededor de 11 libros, con un costo de hasta 20,000 pesos. Al adquirirlos usados, el gasto puede disminuir a aproximadamente 4,000 pesos.
Sin embargo, esta modalidad de compra no se limita a los textos escolares, sino que también se extiende a obras literarias, libros universitarios y otros ejemplares.
Para José Veras, padre de tres niños, la compra de cuentos de segunda mano ha representado una alternativa de ahorro, especialmente porque sus hijos disfrutan mucho de la lectura. Explica que esta opción le permite adquirir más ejemplares sin asumir el costo de comprarlos nuevos.
“Los cuentos nuevos suelen estar en 1,500 pesos y aquí los consigo en 200 y 300 pesos; es un alivio para mi bolsillo”, explica Veras.
El cambiazo, un alivio a los bolsillos
El menor costo de los ejemplares usados continúa siendo uno de los principales motivos por los que las familias recurren a este mercado.
Víctor Orlando, quien este año visitó por primera vez el Paseo de la Lectura, asegura que encontró una alternativa más económica que comprar los textos directamente en el centro educativo de su hijo.
“En el colegio salían como en 12,000 pesos; aquí los conseguí por 2,500 pesos. Me ahorré mucho y pienso seguir comprándolos aquí en los próximos años”, dice.
Para Jordania Burgos, comprar libros usados tampoco es una alternativa ocasional. Cada año acude a este mercado para adquirir los textos de sus tres hijos.
“He comprado en librerías, pero la diferencia es mucha; uno puede ahorrarse como 20,000 pesos”, afirma.
Una vez que finaliza la temporada escolar, a mediados de septiembre, el flujo de compradores disminuye. Sin embargo, la actividad no se detiene.
Nuevas ediciones
Uno de los principales retos para este mercado surge cuando las editoriales actualizan las ediciones de los libros, proceso que, según Viola, suele realizarse cada cuatro años.
En esos casos, los comerciantes dejan de adquirir ejemplares de versiones anteriores para evitar acumular textos que ya no serán solicitados por los centros educativos.
Cuando los libros pierden su demanda comercial, algunos vendedores optan por venderlos como material reciclable o donarlos a iglesias y colegios para que puedan ser utilizados por estudiantes de escasos recursos.
Comerciantes como Rafael Disla, propietario de Librería El Alumno, explican que la venta de obras literarias, textos universitarios, diccionarios, libros de caligrafía y otros ejemplares de segunda mano les permite mantener activos sus negocios durante el resto del año.
Así, mientras las herramientas digitales amplían las opciones para acceder a contenidos educativos y literarios, los libros físicos de segunda mano continúan pasando de unas manos a otras y conservan un espacio dentro de las prácticas de compra de estudiantes y familias.