El Faro a Colón: Espacio abierto para los turistas

Estas instalaciones son usadas para las actividades deportivas

Los alrededores del Faro a Colón sirven para la gente ejercitarse y recrearse.
Santo Domingo. Desde que fue abierto al público, el 16 de octubre de 1992, el Faro a Colón, se ha convertido en uno de los monumentos más visitados por turistas y nacionales que quieren disfrutar de un sano esparcimiento.

Las instalaciones de esta obra, construida por el fenecido presidente Joaquín Balaguer en el período gubernamental 1990-1994, sirven de escenario, desde las primeras horas de la mañana, para quienes gustan ejercitarse.

Erigido en honor al almirante Cristóbal Colón, con una longitud de 210 metros orientados este-oeste, 60 metros en sus brazos de Norte a Sur y una altura de 31 metros, el Faro es una masa de hormigón y mármol que vista desde el aire tiene forma de una gran cruz.

Dolores Castillo dice que junto a un grupo de vecinas se traslada temprano en la mañana desde el Pensador de Villa Duarte, hasta las instalaciones del Faro para caminar y trotar.

"Ya sabes, nosotras las mujeres siempre queremos estar en forma y que mejor lugar que éste, además del aire puro, está la bella vista que nos ofrece", manifestó Castillo.

Señala que la estructura de la obra se acoge a sus necesidades, pues con el tan sólo hecho de subir las escaleras se ejercita.

Mientras que Daniel Rivera asegura que todas las tardes acude al monumento en compañía de sus hijos para "caminar y compartir en familia".

Manifiesta que la tranquilidad es lo principal, y que allí lo encuentra, además de que puede explicarle a los niños importantes detalles de nuestra historia.

Antes de que la crisis energética afectara el país, el monumento a Colón ofrecía una exposición nocturna de luces emanadas de 157 lámparas, colocadas en los alrededores del Faro, las que reflejaban una cruz en el cielo, espectáculo que ya no se aprecia.

Empero, esa situación no resta belleza a la obra, en cuya entrada principal se pueden observar las banderas de todos los países americanos, como muestra de hermandad entre las naciones.

El Faro es una obra de estilo gótico, donde reposan las cenizas del almirante Cristóbal Colón. Allí se encuentra la Capilla Nuestra Señora de la Rábida y la Sala de las Vírgenes, así como una galería de pinturas con imágenes de Madonas o Madrazas veneradas en diferentes países, que son apreciadas por los turistas y los visitantes locales.