El papa defiende el celibato y la castidad
CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI afirmó hoy que el celibato, la castidad y la virginidad son "señales luminosas" para los religiosos.
Acogido con vivas y cánticos por los presentes dentro de la catedral y por las miles de personas congregadas en la explanada del Duomo, el papa Ratzinger destacó la labor de los religiosos, cuya misión, dijo, es conducir a los fieles a la unión con Dios y a hacer que crezca la unidad eclesial para la salvación del mundo.
"Señal luminosa de esa caridad pastoral y de un corazón indiviso es el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada", subrayó.
El Obispo de Roma agregó que el amor por Jesús vale para todos los cristianos, "pero adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quienes han respondido a la vocación de la vida consagrada".
"Sólo y siempre en Cristo se encuentra el manantial y el modelo para repetir cotidianamente 'sí' a la voluntad de Dios", añadió el papa, que recordó que san Ambrosio "siempre predicó y cultivo la virginidad en la Iglesia, promoviendo también la dignidad de la mujer".
El Estado debe tutelar la vida y el matrimonio heterosexual
Benedicto XVI dijo hoy que el Estado debe estar al servicio de la persona, empezando por "el derecho a la vida, que jamás puede ser suprimida deliberadamente", y de la familia, "basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer".
El papa dijo que aunque la concepción del estado confesional está superada, sus leyes deben encontrar justificación y fuerza en la ley natural, "que es el fundamento de un orden adecuado a la dignidad del ser humano".
"El Estado está al servicio y a la tutela de la persona, de su bienestar en sus múltiples aspectos, comenzado con el derecho a la vida, que jamás puede ser suprimida deliberadamente", manifestó.
El obispo de Roma agregó que el Estado tiene que reconocer la identidad propia de la familia, "basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierta a la vida" y el derecho primario de los padres a la libre elección de la educación y formación de sus hijos, "según el proyecto educativo que consideren válido y pertinente".
Abogó por una "constructiva" colaboración entre el Estado y la Iglesia, sin que haya confusiones sobre el papel de cada uno, para afrontar el tiempo de crisis que atraviesa en estos momentos parte del planeta.
El papa Ratzinger se refirió a los gobernantes y dijo que la principal cualidad de quien gobierna es la justicia, "virtud pública por excelencia, porque afecta al bien de toda la comunidad".
También se refirió a la libertad, de la que dijo "no es un privilegio para algunos sino un derecho para todos, un valioso derecho que el poder civil debe garantizar".
Acogido con vivas y cánticos por los presentes dentro de la catedral y por las miles de personas congregadas en la explanada del Duomo, el papa Ratzinger destacó la labor de los religiosos, cuya misión, dijo, es conducir a los fieles a la unión con Dios y a hacer que crezca la unidad eclesial para la salvación del mundo.
"Señal luminosa de esa caridad pastoral y de un corazón indiviso es el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada", subrayó.
El Obispo de Roma agregó que el amor por Jesús vale para todos los cristianos, "pero adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quienes han respondido a la vocación de la vida consagrada".
"Sólo y siempre en Cristo se encuentra el manantial y el modelo para repetir cotidianamente 'sí' a la voluntad de Dios", añadió el papa, que recordó que san Ambrosio "siempre predicó y cultivo la virginidad en la Iglesia, promoviendo también la dignidad de la mujer".
El Estado debe tutelar la vida y el matrimonio heterosexual
Benedicto XVI dijo hoy que el Estado debe estar al servicio de la persona, empezando por "el derecho a la vida, que jamás puede ser suprimida deliberadamente", y de la familia, "basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer".
El papa dijo que aunque la concepción del estado confesional está superada, sus leyes deben encontrar justificación y fuerza en la ley natural, "que es el fundamento de un orden adecuado a la dignidad del ser humano".
"El Estado está al servicio y a la tutela de la persona, de su bienestar en sus múltiples aspectos, comenzado con el derecho a la vida, que jamás puede ser suprimida deliberadamente", manifestó.
El obispo de Roma agregó que el Estado tiene que reconocer la identidad propia de la familia, "basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierta a la vida" y el derecho primario de los padres a la libre elección de la educación y formación de sus hijos, "según el proyecto educativo que consideren válido y pertinente".
Abogó por una "constructiva" colaboración entre el Estado y la Iglesia, sin que haya confusiones sobre el papel de cada uno, para afrontar el tiempo de crisis que atraviesa en estos momentos parte del planeta.
El papa Ratzinger se refirió a los gobernantes y dijo que la principal cualidad de quien gobierna es la justicia, "virtud pública por excelencia, porque afecta al bien de toda la comunidad".
También se refirió a la libertad, de la que dijo "no es un privilegio para algunos sino un derecho para todos, un valioso derecho que el poder civil debe garantizar".
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