El presidente Mubarak está bien, gracias

EL CAIRO.- El curso político ha comenzado este otoño en Egipto con rumores sobre el agravamiento de la salud del presidente Hosni Mubarak, que si bien son cíclicos, en esta ocasión han sido mucho más persistentes que en el pasado.

Mubarak ha retomado hoy la actividad política con una intensa agenda que ha incluido ya tres reuniones: con el rey Abdalah II de Jordania, con el enviado del Cuarteto de Madrid para Oriente Medio, Tony Blair, y con el ministro italiano de Exteriores, Massimo d'Alema, lo que puede contribuir a tranquilizar los ánimos.

Y es que tal ha sido la amplitud de los rumores que la propia esposa del presidente, Suzanne Mubarak, ha salido a la palestra para desmentirlos y pedir que se castigue a quienes han propagado los infundios.

La prensa opositora lleva semanas publicando artículos sobre la delicada salud del presidente, la mayor parte de las veces sin aludir exactamente a la causa, aunque el combativo diario "Al Dostur" llegó a escribir que el presidente había sufrido una ligera trombosis cerebral y que tenía problemas circulatorios graves.

Llegar tan lejos le puede costar al director de "Al Dostur", Ibrahim Issa, una pena de prisión, y ya ha sido convocado mañana miércoles para responder ante la Fiscalía Superior de Seguridad del Estado por la publicación de "difamaciones y falsas calumnias".

La Red Arabe de Información y Derechos Humanos critica hoy la convocatoria de Issa y cree que es "la falta de información y transparencia que constituye la línea de conducta del gobierno la que ha llevado a atizar los rumores".

Los medios oficiales egipcios han acusado también a los Hermanos Musulmanes (primera fuerza de oposición) de propagar los rumores sobre la delicada salud del presidente aliándose incluso con sus correligionarios palestinos de Hamás, con los que el régimen egipcio mantiene unas tensas relaciones desde el pasado año.

El Guía de los Hermanos Musulmanes, Mehdi Akef, no solo ha tenido que intervenir para negar cualquier implicación en la fabricación del rumor, sino que ha expresado públicamente sus mejores deseos para el veterano gobernante que está protagonizando un acoso en toda regla contra la popular Hermandad.

Con ochenta años dentro de unos meses y 26 en el poder, Mubarak es actualmente uno de los gobernantes árabes más veteranos, aunque en esta región del mundo no es difícil encontrar estadistas que lo superan, como el libio Muamar Gadafi (desde 1969), el Sultán Qabús de Omán (desde 1970) o el yemení Ali Abdalah Salen (desde 1978).

En Egipto la posibilidad de un agravamiento de la salud de Mubarak es objeto de especial preocupación por no existir constitucionalmente la figura del vicepresidente. En caso de ausencia de Mubarak, la jefatura de estado recaería solo de forma provisional en la figura del presidente del parlamento.

En las últimas elecciones presidenciales celebradas en 2005, Mubarak consiguió un nuevo mandato que se prolongará hasta 2011, fecha en que habrá cumplido 83 años.

Aunque en el mundo árabe la sucesión suele resolverse con la muerte del mandatario o su sustitución a través de un golpe de estado, numerosos observadores creen que el presidente podría "abdicar" del trono republicano en favor de su hijo Gamal Mubarak, cuyo protagonismo es cada vez mayor dentro del gobernante Partido Nacional Democrático (PND).

Gamal Mubarak ha negado en varias ocasiones tener aspiraciones a la jefatura del Estado, pero lo cierto es que hay ninguna figura que le haga sombra dentro del todopoderoso PND, que el próximo noviembre, en su congreso anual, podría apuntalar un poquito más al "hijísimo".

Gamal se casó el pasado julio en Sharm el Sheij, y muchos vieron en esa tardía boda con una jovencita -él tiene 43 años y ella casi veinte años menos- uno de los requisitos necesarios para acabar con la imagen de solterón, mal vista en un mundo árabe tan conservador.

En el Egipto actual donde casi un 40 por ciento de la población tiene menos de 15 años, a muchos se les hace difícil imaginar un presidente distinto de Hosni Mubarak. Por eso la salud de un mandatario que será pronto octogenario preocupa, y cuando la información falta, los rumores vuelan.