Evaluación pre-operatoria, clave para la salud del paciente

La medicina moderna apuesta a la prevención para ayudar a tener más vida

El doctor Alejandro Cambiaso mientras realiza un chequeo (Fuente externa)

SANTO DOMINGO. La evaluación médica pre-operatoria, es solicitada para conocer y estudiar los pacientes y saber si son candidatos o no para realizarse un procedimiento quirúrgico de manera segura, con el objetivo de tomar acciones que nos permitan reducir los riesgos inherentes al procedimiento.

Según el doctor Alejandro Cambiaso, jefe de Servicios Internacionales y Preventivos del Hospital General de la Plaza de la Salud, conocer el historial personal y familiar de los pacientes y realizar un chequeo médico cardiopulmonar y general detallado antes de una cirugía puede ser la diferencia entre el fracaso o el éxito.

El galeno nos explica que la población general piensa en muchos casos que una cirugía solo involucra el acto quirúrgico y no es así, debemos tener presentes los requerimientos antes de la cirugía, durante la cirugía y posterior a esta. Los cirujanos deben trabajar de la mano de un equipo clínico, tomando en consideración la prevención de infecciones y posibles complicaciones, donde la evaluación pre-operatoria juega un papel fundamental.

Quienes realizan estas evaluaciones son los especialistas en medicina interna o cardiología de la mano de los especialistas en anestesiología quienes realizan la evaluación pre-anestésica. En este proceso es vital el consentimiento informado (autorización escrita del paciente) donde se le explican los riesgos y ventajas de someterse a dicho procedimiento.

Cambiaso recalca que es de suma importancia que se mantenga una comunicación estrecha con el equipo médico para responder todas las inquietudes de los pacientes y que estos conozcan sus derechos y deberes y comprendan los detalles del procedimiento y sus posibles complicaciones.

En la evaluación preoperatoria se toman en cuenta los antecedentes personales del paciente y factores como la edad, sexo, raza, enfermedades, medicamentos utilizados, estado nutricional, alergias, etc.

Además del historial clínico y examen físico se solicitan analíticas como: Hemograma, perfil de coagulación, pruebas de riñón, hígado, glicemia, examen de orina, tipificación sanguínea, cruce (en la mayoría de los procedimientos se requiere reservar sangre), marcadores virales y estudios como: Electrocardiograma, radiografía de tórax y eco cardiograma.

Cambiaso explica que dependiendo de los antecedentes del paciente y hallazgos clínicos se pueden solicitar otras pruebas de sangre y estudios de imágenes, ya que es un chequeo médico ajustado a cada paciente, en el que se deben descartar y/o tratar previo a una cirugía condiciones riesgosas, como hipertensión arterial no controlada, anemia, diabetes descompensada, arritmias, trastornos de la coagulación, infecciones, entre otros.

El experto en prevención afirma que en caso de hallarse alguno o varios de estos problemas, se indica tratamiento y se monitoriza el caso de manera que el paciente enfrente el acto quirúrgico en las mejores condiciones posibles y se minimicen los riesgos, procurando siempre la seguridad del paciente en un ambiente construido en base a la trasparencia y confianza mutua. “Cambiaso concluye diciendo que prevenir es salvar vidas”.